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a “Plan de Desconexión”

Ultimas encrucijadas

Por Maximiliano Borches (Desde Buenos Aires)A

A semanas de llevarse a cabo el “Plan de Desconexión”, son varios los interrogantes que quedan planteados, aunque también existe una certeza: de la efectivización de este plan dependen el futuro político tanto del presidente palestino, Mahmmoud Abbas, como del Primer Ministro israelí, Ariel Sharon.

Desde su victoria electoral, el presidente palestino Mahmmoud Abbas, está viviendo sus días de máxima tensión en estos momentos previos a la “Desconexión” de la Franja de Gaza. Sabe que esta es la única oportunidad, por lo menos en varios lustros, que tendrá de poder mostrar al mundo un territorio palestino gobernado por ellos mismos sin la incidencia de Israel, en tanto y en cuanto logre demostrar capacidad de gobierno y una gestión clave que supere la incidencia política que el grupo terrorista Hamas posee en aquella región.

Tal es así, que desde el momento en que se realizó el encuentro de Sharm El Sheij, el pasado 7 de febrero, no sólo quedó demostrado que tras la muerte del histórico líder Yasser Arafat, es posible el diálogo, sino también comenzó a fabricarse su propia imagen de estadista ante el mundo. Imagen que quedo subrayada luego de sus viajes por Rusia, Estados Unidos, Japón, Inglaterra y Brasil –entre otros destinos menores en cuanto a su importancia política-. Así, el presidente palestino tiene jugado su futuro político, y con el suyo el de la Autoridad Nacional Palestina (A.N.P), si este plan fracasa.
Tan tajante es esta definición, como los pasos que día a día debe dar para lograr un equilibrio entre sus fuerzas y las huestes islamistas palestinas que operan en su contra.

Atentado en Netania

El pasado 12 de julio, un asesino de origen palestino, de tan sólo 18 años de edad, se inmoló en la entrada del centro comercial de la ciudad israelí de Netania, provocando por lo menos dos muertos y varios heridos. El atentado fue asumido por el grupo terrorista Jihad Islámica (Guerra Santa), la agrupación con mayor actividad desde el encuentro de Sharm El Sheij a nuestros días.
Este hecho -cuyo único fin es lograr, primero, la mayor cantidad de israelíes muertos, y segundo, la desestabilización en la calle palestina y en la sociedad israelí con miras a boicotear la desconexión- vuelve a demostrar que Abbas, aún no tiene una política clara, y un poder real para encolumnar a los distintos sectores en pugna por el poder dentro de su propio seno.
La victoria política de la A.N.P sobre estos grupos de asesinos, es clave para la continuidad de este gobierno y para profundizar los lazos con Israel, si lo que se busca es realmente la convivencia entre estos pueblos.

Fin del mito de Arafat

¿Hubiera sido posible llegar a esta instancia de diálogo y desarrollo del futuro Estado palestino, si su legendario líder Yasser Arafat continuara aun con vida?

Si bien es claro que no se puede predecir el destino de los pueblos y quizás menos aun, los vaivenes de este enmarañado conflicto, existe una certeza que demuestra la propia realidad: desde la muerte del “Padre de la Patria” palestino, la relación entre ambas partes, todavía en conflicto, tuvo un giro cualitativo en cuanto a privilegiar sus intereses y comenzar a vislumbrar un proyecto en común.
Si bien el territorio comprendido en la Franja de Gaza, no es la máxima aspiración del pueblo palestino en su conjunto para comenzar a edificar su postergado Estado, es un primer paso que deberá ser tomado como prueba para continuar negociando otras territorios, hoy en disputa.
Solamente con la retirada israelí de este sector no alcanza. Es necesario continuar con la mesa de diálogo entre las partes, y con la demostración de los compromisos asumidos entre ambos, para que se pueda resolver de que manera se conectará a Gaza con Cisjordania y se pueda, de esta manera, edificar un hogar palestino autónomo y soberano.

El futuro de Sharon

Al igual que su colega palestino, el Primer Ministro israelí Ariel Sharon, tiene en gran medida su futuro atado al éxito, o fracaso, de este plan.

Luego de sortear victorioso varios escollos legales que intentaron colocarle en el camino para evitar la efectivización de este plan, la figura de Sharon, y de sus pocos seguidores dentro del Likud, quedaron debilitados y a las puertas de la ruptura partidaria.

En un intento desesperado por mantener el gobierno, le tuvo que abrir las puertas a un desorientado Avoda (Laborismo), que en estos momentos también se encuentra ensimismado en su propia interna, con algunas figuras reaparecidas, como la del ex Primer Ministro Ehud Barak, que reclama a gritos la conducción partidaria, enfrentado al veterano líder Simón Peres; que mientras continúe en las lides políticas, no piensa abandonar ni un solo tramo de poder.

Sharon, entre tanto, se piensa recorriendo dos caminos posibles: el bronce, que lo colocará en la cima de los estadistas israelíes, y mundiales, si todo sale como lo planeado, o el tenebroso camino al Hades, cargando con lo más cruel de las denuncias ultraderechistas, que se verán beneficiadas, como nunca, si este intento termina en el peor de los fracasos.

 

 

a ¿El regreso de la violencia?

Por el Prof. Shlomo Ben Ami (Desde Jerusalem, Israel)A

En su habitual columna de opinión para nuestro medio, el ex canciller israelí Shlomo Ben Ami realiza un lúcido análisis sobre las consecuencias políticas y sociales que la futura retirada de la Franja de Gaza generarán tanto del lado israelí como del palestino. Si bien cree improbable la posibilidad de que se desate una guerra civil en Israel, no descarta que la violencia pueda volver a transformarse en el actor principal de la región.

Si después de la salida de Gaza no se procede a unas negociaciones serias para avanzar en el proceso con los palestinos en su globalidad, no es improbable que entremos en una “tercer intifada”. Es más, elementos de esa “tercer intifada” ya existen hoy: las fuerzas de las milicias armadas palestinas siguen atacando en zonas de Cisjordania. Y esto ocurre por el caos que reina en la Autoridad Nacional Palestina. El hecho de que no haya un sistema vertebrado de jerarquías, de responsabilidad, de disciplina, donde hay milicias que no han sido desarmadas y que actúan cada una por su cuenta demuestra que no tienes un gobierno que controla la situación. Esto es lo peligroso.

En Israel, es bastante probable que después de la desconexión entremos en un proceso electoral porque la actual, es una coalición de elementos dispares por lo cual es bastante lógico que el partido laborista quiera prepararse para posicionarse como alternativa de poder. Este siempre ha sido el caso con gobiernos de coalición nacional. Siempre fue necesario buscar un momento, sea auténtico o artificial, para que el laborismo salga del gobierno y se prepare para las elecciones. A esto hay que sumarle el desafío que se le esta planteando al primer ministro dentro de su propio partido donde esta perdiendo mucho apoyo. Esta es una de las paradojas del sistema político israelí: Sharon tiene apoyo popular pero se le esta haciendo difícil controlar a su propio partido.

Mas allá de que haya elecciones, creo que las perspectivas del laborismo para volver a gobernar el país son pocas. Los sondeos demuestran que la diferencia con el Likud sigue siendo la misma de 2003, cuando el Likud ganó.

Pero lo más preocupante que esta ocurriendo en Israel es el alto grado de violencia que se ve en la sociedad. El hecho de que los colonos hayan perdido el control de sus elementos más radicales demuestra que están perdiendo toda noción sobre que es lo que esta permitido y lo que no en un Estado de Derecho.

Creo que los colonos se están dando cuenta de que lo que ellos llamaban apoyo de la sociedad israelí no era realmente apoyo. Era que como ellos no estorbaban a la sociedad israelí, a la gente no le importaban lo que hacían los colonos en Cisjordania. Pero cuando empezaron a estorbar en las calles la gente se enoja. Hoy crece el apoyo de los israelíes a la salida de Gaza como protesta por el comportamiento de los colonos. Yo no creo que tengamos una guerra civil. Yo creo que tendremos enfrentamientos de la fuerza de seguridad contra esta gente. Para que haya una guerra civil se necesita que el ejército se divida, no sólo la sociedad. La división de una sociedad es natural en una democracia. Lo que no es natural es que se divida el ejército y creo que esto no va a pasar aquí.

 

 

a “No habrá retorno de refugiados al Estado de Israel, sino al Estado Palestino, cuando este se constituya”

Por Leonardo Naidorf y Claudio G. Goldman (Desde Buenos Aires)A

En esta entrevista con “Horizonte” Raanan Guissin, vocero de la coalición de gobierno que preside Ariel Sharon, se muestra optimista ante la proximidad de ejecución del llamado “Plan de Desconexión”, pero advierte que el peor problema que enfrenta la sociedad israelí, y el pueblo judío en su totalidad –según sus propias palabras- es la situación demográfica.

¿Por qué el gobierno de Israel lleva adelante el “Plan de desconexión”?
Este plan nació por la necesidad de Israel de concretar una maniobra política para que no le impongan un camino que podría resultar peor para su situación de seguridad. Por eso, ante la ausencia de un socio del otro lado, con quien llegar a un acuerdo político por medio de una negociación en el punto histórico en el que nos encontramos, la única posibilidad de avanzar en el proceso era a partir de una maniobra política que incluyese la salida de territorios que no tenemos intenciones de conservar en un acuerdo definitivo, y tratar de cambiar el cuadro de situación estratégica en la zona a partir de una iniciativa llevada adelante por nosotros. En realidad, renunciamos a un terreno a cambio de mejores líneas de seguridad, que nos permitirán desde allí, si fuese necesario, continuar con la lucha contra el terrorismo en mejores condiciones. Si esta maniobra resulta exitosa y los palestinos realmente entienden que tienen aquí una oportunidad de llegar a un acuerdo, será posible a partir de este punto volver a la hoja de ruta y al programa que pautaba etapas en el camino a la convivencia de dos Estados, uno junto al otro: un Estado judío democrático y a su lado un Estado palestino.

En relación al futuro, ¿cómo influye este proyecto en el componente demográfico?
No hay dudas de que el Estado de Israel se encuentra hoy en día en una encrucijada muy importante, no sólo como Estado, sino el pueblo judío en su totalidad. Hay que entender que el principal problema que tiene hoy el pueblo judío, y que me perdonen todos aquellos que piensan distinto, no es el antisemitismo y no es el problema del terror. Estas son cuestiones que nosotros conocemos y sabemos como enfrentar. Mientras haya un Israel fuerte, sabremos cómo encarar adecuadamente tanto el problema del antisemitismo en el mundo como el terrorismo local. Pero hay un problema extremadamente crítico para la continuidad física del pueblo judío y es la cuestión demográfica. Desde la Segunda Guerra Mundial, el pueblo judío no creció, no pudimos achicar esa brecha creada por la pérdida de seis millones de judíos. Creamos museos maravillosos para recordarlos pero no tuvimos éxito en achicar esa brecha y aumentar la población judía. Por eso, el problema demográfico y el aumento, o por lo menos la permanencia, de la cantidad de judíos y la importancia de cuidar el número de judíos como grupo que vive en paz y seguridad, depende de que dentro del Estado judío que levantamos aquí, haya una mayoría judía. Y una mayoría judía sólo se puede alcanzar y mantener si se crean tales dimensiones geográficas que contengan un Estado con una mayoría judía y una minoría árabe con los mismos derechos. Cualquier situación diferente a esta no permitirá la continuidad del Estado Judío y creará riesgos para los judíos que viven en el resto del mundo. El primer paso para alcanzar la solución al problema demográfico es renunciar a los territorios donde hay una gran concentración de población árabe: por un lado, sabemos que no hay ninguna posibilidad en el mundo de sacarlos de allí, y por el otro, no hay chance de llegar a un entendimiento con ellos mientras nosotros tengamos el dominio sobre el territorio y sobre las personas.

¿La salida de Gaza y de las cuatro colonias en el norte de Cisjordania constituye el principio o el final del programa de desconexión?

Eso depende mucho de los palestinos, si van a continuar con las actividades terroristas y no van a tomar medidas…

Me refiero al punto de vista del gobierno.

A eso voy. Nosotros estamos concretando un programa que puede resultar una maniobra unilateral y por única vez. Y allí frenaremos en el caso en que los palestinos no tomen medidas verdaderas en la lucha contra el terrorismo. Debo decir con pesar, que hasta ahora ellos no tomaron medidas en ese sentido. De todas formas, nosotros estamos llevando adelante el programa y nos preparamos en líneas mucho más cómodas desde el punto de vista estratégico y militar y los esperamos. O puede darse la situación real, esa es nuestra aspiración y creo que es también de la mayoría del pueblo palestino, que la salida de Gaza y de los cuatro asentamientos de Cisjordania esté pautada entre las dos partes, es decir, que el territorio sea transferido a la Autonomía Palestina, que esté bajo su responsabilidad y su autoridad. Y no dejarlo en manos del Hamas, Jiahd Islámica u otros grupos, que está conducidos por Irán o Siria.

¿La renuncia a Gaza es para fortalecer la presencia israelí en la Ribera Occidental?

Hay sitios de los cuales Israel no va a salir. Por eso el Primer Ministro presentó la Carta de Intenciones en abril de 2004 ante el presidente Bush, que habla de los grandes bloques de asentamientos en Yehuda y Shomron que en cualquier futuro acuerdo o negociación, habrá que considerar y dejarlos bajo dominio israelí. En realidad, comenzamos con el “Programa de Desconexión” un largo proceso, que no terminará ni en un año ni en dos, en el que se diseñarán los límites seguros del Estado de Israel en marcos que permitan que, dentro de estos límites, haya mayoría judía. Estos son los dos componentes con los que el programa de desconexión comienza a tomar forma: cómo lograr que haya una mayoría judía dentro del Estado Judío y cómo lograr que ese estado tenga fronteras seguras, que pueda defender. Por eso, en Yehuda y Shomron los grandes bloques de asentamientos se encuentran dentro de los límites que serán parte integral del Estado de Israel para que el Estado tenga fronteras seguras. Estas zonas tienen una importancia estratégica de primer orden, no como parte de las zonas de Gaza en las que hubo inversiones extraordinarias en agricultura y donde los colonos hicieron cosas maravillosas, pero donde hoy en día viven 1.300.000 palestinos y la proyección del 2020 es de 2.000.000 de palestinos. Israel no se puede permitir una cosa así, dominar una cosa así.

¿El gobierno tiene una propuesta de solución para Jerusalem y los refugiados?

Jerusalem no es tema de negociación. No habrá negociación sobre Jerusalem como capital del Estado de Israel. Jerusalem siempre será la capital eterna del Estado de Israel.

¿Parte de Jerusalem o toda?

Jerusalem, así como la conocemos: la Ciudad vieja, el Monte del Templo, todas las zonas sobre las que estamos asentados hoy, quizás dejemos de lado algunos barrios árabes. Jerusalem, como una unidad autónoma, seguirá siendo la capital de Israel y no será dividida. Sobre esto no hay discusión. No es tema de polémica en Israel. Esa idea de la mitad de Jerusalem como capital de un Estado palestino nació en la cabeza de Arafat en los años ochenta cuando quiso tranquilizar a occidente. Nunca se había hablado de que Jerusalem sería la capital del Estado palestino, porque ellos siempre hablaron del derecho de retorno y de la intención de que toda la tierra esté bajo el dominio de ellos. Hay que ver las cosas en perspectiva. Si los palestinos aceptan el hecho que niega su reclamo de regresar a sus casas, por la situación trágica que crearon en 1948 los países árabes, y en vez de eso pueden regresar a un estado palestino. Ese será un paso importantísimo hacia la solución del conflicto. Mientras esto no exista, y ellos sigan exigiendo la ley del retorno, están negando el derecho de existencia del Estado de Israel. La ley del retorno le niega la posibilidad al pueblo judío de tener un Estado judío en el lugar en que nació hace 3.500 años.

¿El programa tiene un inciso en relación a los refugiados?

En la Hoja de Ruta se habla de una solución al problema de los refugiados. Eso se aclaró en conversaciones con el presidente Bush y fue aceptado por las dos cámaras del Congreso: no habrá retorno de refugiados al Estado de Israel, sino al Estado Palestino, cuando este se constituya. También consideramos otras soluciones para aquellos refugiados que quieran retornar a sus lugares de origen. Este programa no sólo depende de Israel, sino también de los palestinos, de los países árabes, de la ayuda internacional. La pregunta es si los palestinos quieren marchar hacia una solución o continuar aferrados a la ilusión que ellos mismos sostienen, que podrán retornar a sus casas. Eso significa la destrucción del Estado de Israel. Esta no es una opción que se encuentre sobre la mesa de negociaciones.

En relación con la política interna, ¿cuál será el futuro de la coalición a partir de la concreción del Programa de Desconexión? ¿Se adelantarán las elecciones?

Es difícil saberlo. No hay dudas de que el Primer Ministro tiene problemas políticos dentro de su partido y oposición dentro del mismo gobierno. Hoy en día preside un gobierno de minoría, pero sigue firme en su idea de continuar con los pasos que el gobierno decidió legítimamente y fueron aprobados por la Kneset y él concretará la desconexión. Sí va a haber lugar para adelantar las elecciones, depende de cómo se den las cosas, si la desconexión se realiza en paz. La fecha prevista de elecciones es en noviembre de 2006, dentro de poco más de un año, pero si hay necesidad, no se dudará en adelantarlas. La desconexión es un hecho consumado y se concretará. La pregunta es si se llevará a cabo con el mínimo de conflicto entre grupos de ciudadanos y el mínimo de heridos, para que Israel salga de ella fortalecida y pueda renovar el ímpetu sionista, no en Gaza, sino en el Galil y en el Negev.

¿Cuál será la política del gobierno hacia los opositores al desalojo?

Nosotros sabemos el gran sacrificio que hacen los colonos, lo que construyeron allí durante tres generaciones que vivieron allí. Son personas que construyeron una agricultura espectacular y deben recibir toda la ayuda para reconstruir sus vidas. El gobierno hace eso. Lo que el gobierno rehúsa a hacer es aceptar la oposición de un minúsculo grupo extremista que transita carriles ilegítimos y corroe los cimientos de la democracia israelí incitando a soldados para que no cumplan órdenes y tratando de alterar la vida de los ciudadanos. Estas cosas exceden el consenso democrático en el Estado de Israel. El gobierno actúa para neutralizar las acciones de estos grupos extremistas y también la población israelí los rechaza y no acepta estos caminos. Está claro que todo esto no es fácil y sabemos que toda la desconexión será filmada por cientos de cadenas de televisión y será cubierta por periodistas de todo el mundo. Israel quiere pasar esto en paz sin aparecer como un país con conflictos internos, en el que se enfrentan grupos de ciudadanos. Todo esto tratará de concretar el gobierno a partir del 17 de agosto, fecha en la que comienza el Programa de Desconexión.

Traducción: Tamara Rajczyck

 

 

a ¿Qué pasará después de la desconexión, según la opinión de especialistas?

Producción periodística: Orly HaimovichA

La desconexión de Gaza, por parte de Israel es uno de los proyectos más controvertidos de la política israelí en los últimos tiempos, el cual genera expectativas e incertidumbres tanto hacia adentro de la sociedad israelí como también en los palestinos. Lo que sucederá “después” de esta esperada y conflictiva desconexión es difícil de afirmar. Aquí, Revista Horizonte presenta la opinión de diferentes periodistas y especialistas en temáticas de política internacional, los cuales respondieron a las siguientes dos preguntas: 1-¿Cómo imagina que será, tanto del lado palestino como del israelí, el día después de la "desconexión"? 2-¿Es este un camino directo hacia la conformación del Estado Palestino?

Rosendo Fraga
Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

1-La historia muestra que hay hechos simbólicos que modifican actitudes humanas férreamente asentadas durante mucho tiempo. Por ejemplo la caída del Muro de Berlín, permitió que la reunificación alemana, que se preveía como un proceso largo y conflictivo, se realizara en forma mucho más rápida y fácil de lo previsto. Es lo que puede suceder ahora con la retirada israelí de la Franja de Gaza. El hecho puede demostrar que lo que se pensaba imposible o por lo menos muy difícil ahora puede lograrse y ello modificar la actitud de ambas sociedades, haciendo posible lo que antes no lo era. De acuerdo a ello, creo que al concretarse la desconexión, habrá un cambio de actitud favorable tanto en palestinos como israelíes y ello seguramente será en paralelo. Los palestinos moderados, podrán demostrar que Israel ha cumplido su palabra y en consecuencia ganar apoyo para quienes en Palestina apoyan el diálogo y buscan la paz. En el campo israelí, puede demostrar que es posible la convivencia y que dando pasos en ese sentido, se pueden obtener respuesta positiva de los palestinos que pueden tener mayor éxito y firmeza en combatir el terrorismo dentro de sus propias filas.

2- La desconexión contribuirá a que la actual Autoridad Palestina evolucione hacia un Estado Palestino. Pienso que esta evolución tendrá directa relación con la capacidad que muestre el pueblo palestino de vivir en democracia,- no sólo de elegir sus autoridades sino de vivir en democracia, respetando otras opiniones y haciendo cumplir la ley, sobre todo en lo que hace a impedir las acciones terroristas. Lógicamente, esta evolución no estará ajena a otros hechos en la región, como la situación del Líbano y Siria, la que puede contribuir o perturbar la evolución de la situación palestina.

Claudio Uriarte.
Analista y jefe de Política Internacional de Página/12.

1- Hamas y Yihad Islámica festejarán con disparos al aire (esperemos) lo que calificarán como su triunfo (no lo es, sino el de la demografía, que impide a Israel absorber democráticamente una población en explosivo crecimiento como la palestina) mientras en Israel la ultraderecha pondrá el grito en el cielo y Benjamin Netanyahu, a quien Ariel Sharon confió el deber de bailar con la más fea como ministro de Finanzas y administrador del ajuste, nos obsequiará con otro más de sus intentos fallidos y ya monótonos para capitalizar el descontento por derecha. Desde el punto de vista de la política israelí más amplia, Ariel Sharon seguirá su consolidación como el nuevo centro y el gran arquitecto de unidad nacional, en la medida que la desconexión, aunque hoy un poco menos popular que antes, removerá 21 focos de conflicto (las colonias) que eran un imán natural para los ataques terroristas; en otras palabras, aunque continúen los ataques de Hamas con misiles caseros Qassam contra ciudades israelíes fronterizas como Sderot, el nivel de violencia sobre ciudadanos israelíes bajará en términos netos, lo que permitirá al primer ministro vindicar un éxito en que el Partido Laborista, por su decaída fuerza electoral, no podrá seguir siendo más que furgón de cola. Desde el lado palestino, Mahmud Abbas puede vindicar el retiro como un triunfo de su estrategia negociadora y diplomática (contraria a las tácticas tramposas y resbaladizas de su predecedor Yasser Arafat), aunque deberá aplicar un sutil equilibrio de represión, limpieza de funcionarios corruptos e implementación juiciosa de la ayuda económica internacional (como los 50 millones de dólares recientemente otorgados por George W. Bush) para afianzar aún más su autoridad (especialmente en las grandes ciudades, donde Hamas le lleva ventaja) y empezar a remontar lo que ha sido una intifada política, económica y militarmente catastrófica para su propio pueblo.

2- No, es un camino indirecto; es condición necesaria pero no suficiente. La próxima gran tarea para Sharon es la evacuación de las colonias más lejanas de Cisjordania, paralela a la anexión de los bloques de colonias más pegados a las indefendibles fronteras de 1967 y la concesión de alguna parte de territorio israelí despoblado a los palestinos a cambio, lo que sólo puede resolverse en la mesa de negociaciones. En este sentido, la construcción de la valla de seguridad israelí con Cisjordania, tan irreflexivamente criticada por los que no entienden nada del asunto, es un tremendo paso positivo hacia la "pacificación fría" del asunto, en la medida en que impone un divorcio (como quería el asesinado primer ministro laborista Yitzhak Rabin) y no un forzado romance (como todavía parece insistir e ilusionarse el veterano Shimon Peres, también líder laborista y uno de los dos viceprimeros ministros) entre dos poblaciones que se detestan mutuamente y no pueden coexistir sin sacarse chispas. El camino (necesariamente tortuoso) hacia la creación de un Estado Palestino pasa paradójicamente por el plan de Ehud Olmert, el otro vicepremier y número 2 efectivo de Sharon, que consiste en concentrar dentro de fronteras defendibles el máximo de población judía posible y abandonar el resto a lo que será el futuro Estado Palestino (en Cisjordania y Gaza, tal vez conectadas por un puente). Pero el principal obstáculo que debe destrabarse es la insistencia de los palestinos en el "derecho de retorno" de sus refugiados (alrededor de cinco millones) a lo que hoy es Israel, lo que claramente, en términos demográficos, convertiría al Estado judío en un apartheid o en un Estado árabe. Esta insistencia, vocalizada en su momento por Yasser Arafat, fue lo que hizo fracasar las negociaciones de Camp David en 2000, en que había empezado a emerger la solución realista de un Estado Palestino en Gaza, el 95 por ciento de Cisjordania, un 5 por ciento compensatorio en el desierto de Négev y su capital en Jerusalén Oriental.

Pedro Brieger
Periodista. Titular de la cátedra "Sociología de Medio Oriente" en la UBA y autor de varios libros sobre política internacional. Su último trabajo es "Al Qaeda como nuevo fenómeno político" publicado en el libro “Terrorismo siglo XXI”

1- Me parece que el tema de la desconexión es más "israelí" que palestino dado que es el gobierno de Ariel Sharon el que toma la iniciativa política sin consultar a los palestinos ni coordinar con ellos un plan que implique el retiro total de las tropas israelíes de la franja de Gaza y el traslado del poder político y económico del lugar a los palestinos. Dentro de la sociedad israelí esto ha provocado una crisis muy profunda, producto de 38 años de ocupación de un territorio (Gaza) que en el inconsciente colectivo pasó a formar parte del Estado. Es muy difícil explicarle a las nuevas generaciones porqué se abandona un territorio que incluso en los mapas oficiales aparecía como dentro de las fronteras estatales. La ocupación de Cisjordania, Gaza y las alturas del Golán, borrando la famosa "línea verde" que marcaba la frontera del Estado antes del 5 de junio de 1967 y los sucesivos gobiernos que educaron a que estos territorios eran parte inseparable del Estado ha dejado sus huellas. Hay que tomar en cuenta que los israelíes ya viven más tiempo (1967-2005) con estos territorios, que sin ellos (1948-1967) y que durante décadas se ha insistido en que no se aceptará el retorno a las fronteras de 1967. Y esto deja marcas dentro de una sociedad. Por eso creo que -más allá de una decisión política- el gobierno de Sharon es rehén de su propia educación ideológica implementada desde que el Likud accedió al poder en 1977 y que profundizó el apego a estos territorios, lo que ya había comenzado el laborismo desde junio de 1967. Y los símbolos tienen un peso especial en este conflicto. Esto inevitablemente tiene que provocar conflictos dentro de la sociedad israelí.
Para los palestinos la situación es diferente. Todavía no creen que Israel se retirará de Gaza y creen que esta iniciativa tiene como objetivo afincar aún más la presencia israelí en Cisjordania y Jerusalén Este, tal cual los propios dirigentes se han encargado de señalar una y otra vez. Además, saben que no implica una victoria política pues no podrán ejercer un control real sobre Gaza ya que no tendrá el estatus de un Estado independiente pues será Israel quien seguirá controlando las fronteras, el espacio aéreo y -en última instancia- el paso de Gaza a Cisjordania.

2- En más de una oportunidad muchos creyeron que el Estado Palestino estaba a la vuelta de la esquina; incluso cuando se firmaron los acuerdos de Oslo en 1993. No hay que confundir deseos con análisis de la realidad. Hoy las condiciones son mucho más desfavorables que en ese entonces porque no hay negociaciones directas en base a un acuerdo programático mínimo. El gobierno israelí se siente respaldado por la primera potencia mundial y esto le permite imponerle condiciones a los palestinos que se ven obligados cada vez más a aceptar términos de negociación que no representan un avance hacia la creación de un Estado palestino, que Ariel Sharon rechaza de cuajo. En este sentido, la evacuación de la franja de Gaza, en caso de que se realice, tampoco implicará la creación de un Estado palestino -y por ende- el comienzo del fin del conflicto entre israelíes y palestinos. Dudo que algún gobierno palestino acepte la creación de un Estado independiente en un territorio menor al de Cisjordania y la franja de Gaza casi en su totalidad, incluyendo la parte oriental de la ciudad de Jerusalén. Y estamos muy lejos de esto.

Jorge Paulo Botta
Director del Centro de Estudios del Medio Oriente Contemporáneo (CEMOC)

1- Luego de la retirada del último colono israelí comenzará un trabajo muy serio para la estructura política palestina: gobernar en medio de una muy complicada situación económica y social.
Hamas, al frente de siete municipios, deberá comenzar a brindar lo que los ciudadanos de cualquier país del mundo quieren: trabajo, salud, orden, educación. Ya no habrá lugar para discursos encendidos culpando a Israel. Habrá que trabajar para establecer una infraestructura social que haga sustentable a la Franja de Gaza.
En este aspecto es esperable que la comunidad internacional fije su atención y comprenda que la pobreza y la frustración son poderosas fuentes de conductas y actitudes violentas y extremistas.
La ANP deberá demostrar que puede controlar a los ciudadanos que dice representar, esto significa que deberá avanzar hacia una difícil centralización del poder en términos weberianos: el monopolio de la fuerza pública.
El gobierno de Ariel Sharon enfrentará también un problema similar en caso de que algunos colonos resistan al plan del gobierno israelí por la fuerza como han sugerido en diversas ocasiones. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de Israel declarando legal la evacuación de Gaza ha significado un duro revés para los colonos y el fin del último recurso legal a su disposición.
La opción para los colonos es clara: aceptar el plan de evacuación que es lo deseable y esperable, o bien, resistir, con las terribles implicancias que tendría eso para la sociedad israelí que se vería dividida y fragmentada tal vez como nunca en su historia.
Gobernabilidad y responsabilidad política son las palabras clave, tanto del lado palestino como del lado israelí.
Si ambas dirigencias no pueden asegurar esto, significará que hay que realizar otra ingeniería institucional, determinar nuevas alianzas políticas o avanzar hacia una mayor legitimidad de las respectivas elites políticas.
Es el momento de demostrar el grado de maduración alcanzado. Sin excusas. Sin maquiavelismos a corto plazo.
En definitiva, si no hay cambios sustanciales y se vuelve al circulo vicioso y perverso de acción y reacción, al uso de la violencia como justificación y derecho, nada habrá cambiado y recordaremos en el futuro al “Plan de desconexión” como una más de las oportunidades perdidas para la paz.
Por el contrario, si se puede avanzar hacia una institucionalización de la sociedad palestina en Gaza podría ser este el comienzo de un nuevo capítulo en la historia, no solo una “retirada táctica”.

2- La conformación del Estado Palestino, como de cualquier otra unidad estatal implica mucho más que un territorio donde establecer una estructura de poder. Implica un proyecto que debe ser compartido por amplios sectores de la sociedad.
Para lograr este consenso social es necesario algo más que la retirada de Israel de los territorios ocupados. Es necesario plantearse que tipo de Estado Palestino habrá de plasmarse.
Los municipios de Gaza en poder de Hamas desde las últimas elecciones municipales de enero podrían significar la incorporación de Hamas al juego político (al estilo del Hezbollah libanés). Esto sería considerado un hecho auspicioso siempre y cuando se vea acompañado por un abandono de la opción armada.
La próximas elecciones de la Asamblea Palestina en el mes de julio serán seguramente el hecho más trascendente del año político palestino. Será un escenario ideal para ver cuales son los debates y cual es la agenda de la clase política palestina a pocas semanas de la retirada israelí de Gaza.
No creo que se trate de un “camino directo”, sino de un importante punto de partida. El hecho de que este Plan de desconexión haya “sobrevivido” desde la iniciativa de Sharon en Herzliya en Diciembre de 2003 aunque pocos se aventuraban a apoyarlo, demuestra que una parte importante de la sociedad israelí está dispuesta a apoyar una opción por la paz.
Ahora bien, si la estrategia de Ariel Sharon es “Gaza por Cisjordania + Muro de Defensa” resulta claro que los palestinos no la aceptarán. Es por eso que para determinar si esta retirada puede ser considerada o no el comienzo de la conformación definitiva del Estado Palestino restan considerar muchos elementos.
El más importante de ellos sería saber cuál es el plan político de Sharon para después de la retirada. ¿Gaza es el principio y el fin o es un nuevo inicio del Proceso de Paz tendiente a encontrar una solución definitiva al conflicto, incluidos los temas más problemáticos tratados en las negociaciones de diciembre de 2000?.
Para hacerlo Sharon debe sobrevivir políticamente. Debe convencer a israelíes y palestino que el unilateralismo de la retirada no es el “pecado original” de esta nueva etapa.

Ricardo López Dusil
Periodista. Director del site El Corresponsal de Medio Oriente y África


1-La evacuación de Gaza, aunque debe apoyarse, es absolutamente insuficiente y puede resultar un factor de nuevos conflictos si no está planteada como un primer paso hacia la evacuación de todo el territorio palestino ocupado, es decir, si la desconexión es acompañada por el reforzamiento de los asentamientos en Cisjordania y la continuación de las obras del Muro de Separación, lo que supondría el anexamiento de nuevas tierras y la condena al aislamiento de los palestinos en guetos inconexos, o, como dijo Dov Weisglass, asesor de Sharón, una dosis de formol. Hay que recordar que la ocupación fue planteada en los años iniciales como una prenda de negociación, pero ese paradigma cambió a medida que se construían nuevos asentamientos y se reforzaba el sionismo religioso y mesiánico. Es imposible encontrar una solución al conflicto en el terreno militar y en el de la teología; la solución es política y para que sea permanente, debe ser justa. No creo que la desconexión conduzca a un incremento de la violencia del lado palestino en tanto se trate de una etapa, pero no descartaría tiempos cruciales en la definición del futuro de Israel y cómo la propia sociedad sintetiza y concilia intereses contrapuestos de sus integrantes. Creo que Israel tiene por delante una agenda política interna muy complicada que espero que pueda resolver con el menor padecimiento posible.
2- Espero que sí, pero me temo que no. No creo que el actual gobierno tenga la voluntad política ni el respaldo necesario para avanzar hacia propuestas aceptables, pero dolorosas, para ambas partes. El conflicto entre ambos pueblos tiene ya instrumentos útiles para su resolución: uno, muy importante pero al que no se le ha dado la valoración que merecía, es el plan del príncipe saudita Abdullah, propuesto hace unos años en una reunión de la Liga Árabe, y el otro, la Iniciativa de Ginebra que impulsan Yossi Beilin y Yasser Abed Rabo.

 

 

a“Creo que Sharon esta abandonando Gaza sólo para retener Cisjordania”

Por Damián Szvalb y Sebastián Kleiman (Desde Buenos Aires)A

 

Iosi Beilin es un político israelí que basa su accionar por buscar permanentemente un acuerdo de paz definitivo con los palestinos. Desde Oslo, pasando por Taba y llegando al Acuerdo de Ginebra, Beilin mantiene un fluido dialogo con los dirigentes palestinos, quienes lo reconocen como el interlocutor israelí más confiable. Esto le ha valido un reconocimiento internacional importante. En esta entrevista con “Horizonte” analiza el presente político israelí y plantea algunas estrategias para que el partido que él lidera se posicione como una alternativa viable para ocupar el cargo de Ariel Sharon

¿Cómo imagina el día después del “Plan de Desconexión”?
Hay diferentes opciones sobre lo que puede llegar a ocurrir. Sharon no va a querer hacer nada, el laborismo buscará una solución interina mientras que nuestra iniciativa es la del “Acuerdo de Ginebra”. Es decir; ir directamente, a través del camino de la paz, a un acuerdo permanente con los palestinos. Esta es nuestra principal propuesta para el día después de la retirada.
¿Considera que hay posibilidades de una guerra civil dentro de Israel?
No, para nada. La mayoría de los israelíes están contentos de abandonar Gaza. Y creo que el ejército y la policía podrán manejar la situación de una manera que no será violenta.
¿Y del lado palestino?
No creo. Me parece que harán algo para prevenir eso. Nadie quiere eso, por supuesto. Si bien es cierto que Hamas se esta endureciendo, hay información que indica que hasta ellos mismos intentaran prevenir un enfrentamiento interno entre los palestinos.
¿Considera que el denominado “Acuerdo de Ginebra” es el único camino viable para solucionar este conflicto?
Creo que si. Cualquier otra alternativa alargaría el sufrimiento para ambos lados. Por otro lado este es un modelo de solución justa para ambos lados. Es la única solución que da indicios de que un acuerdo podría alcanzarse al final del día.
¿Cómo interpreta el apoyo popular que mantiene Sharon desde que asumió en 2001?
Me parece que no se vislumbra una alternativa real para lo que Sharon viene haciendo en estos últimos cuatro años. Y cuando no se ve otra alternativa todo lo que hace Sharon se transforma en lo más popular.
¿Que debería hacer la izquierda israelí para transformarse en una alternativa política viable para gobernar?
Creo que debemos demostrar que somos un partido que puede gobernar y dejar bien en claro que somos los únicos que presentan una alternativa real a las políticas de Sharon.
¿Por qué cree que Sharon tomó la decisión de irse de Gaza? ¿Cree que esta convencido de que éste es el camino hacia la paz o es una estrategia militar como las que solía tener en sus días de militar?
Creo que Sharon esta abandonando Gaza sólo para retener Cisjordania. Quiere continuar con los asentamientos y apegarse a Judea y Samaria. Eso es lo más importante para él. por eso sacrifica Gaza.


 

a¿Hacia un Estado Palestino?

Por Zidane Zeraoui* (Desde Monterrey, México)A

Si hace un poco más de una década, hablar de un Estado palestino era del orden de las ideas surrealistas, hoy día se hace cada vez más evidente que la salida a la crisis palestino-israelí requiere de la creación de un Estado palestino vecino a Israel y una definición clara de los contornos de ambos países. Parece así evidente que en un futuro no tan lejano tendríamos a dos entidades coexistiendo en el exiguo espacio de la Palestina del mandato británico. Sin embargo, a pesar de esta evidencia, muchas interrogantes siguen pendientes: ¿Cuáles son los límites de cada Estado?, ¿Dónde estaría la población desplazada?, etc.

Durante la última visita del primer ministro palestino, Mahmoud Abbas, a Washington, el presidente Bush reiteró su apoyo a la creación de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza, sin precisar las fronteras definitivas, pero con un corredor que debe unir los dos territorios. Aunque la posición norteamericana se ve mucho más realista que en administraciones anteriores, queda todavía muy por debajo de las expectativas palestinas. La idea de un corredor que una Cisjordania y la Franja de Gaza es innovadora, pero ha estado siempre dentro de los límites de una opción, sin llegar a un planteamiento completo por las dificultades que representaría establecerlo.

Para el líder palestino, la evacuación de la franja de Gaza y de 4 colonias judías en Cisjordania no representa realmente un paso hacia la paz definitiva, sino otra maniobra del primer ministro israelí, Ariel Sharon, para esconder sus objetivos reales de consolidar la presencia hebrea en una parte de los territorios ocupados y anexarlos con la consolidación del muro entre los dos países.
Este debate sobre las intenciones de las dos partes refleja las susceptibilidades y la desconfianza imperante entre ambos negociadores. Pero ¿sobre qué parte del territorio deberá crearse el Estado palestino?

Para las autoridades israelíes, con la evacuación judía de la Franja de Gaza, el futuro Estado verá el día sin Jerusalem oriental (la llamada parte árabe de la Ciudad Santa), con una amputación de varias partes de Cisjordania (las colonias hebreas que el muro colocaría dentro de Israel) y una indefinición de los demás asentamientos. Las colonias que quedarían dentro del Estado palestino serán evacuadas posteriormente.

Para la autoridad palestina, el futuro Estado tendrá como capital a Jerusalén oriental y debe incluir a la totalidad de los territorios ocupados en la guerra de junio de 1967, conforme a la resolución 242 de las Naciones Unidas, con un desmantelamiento de los asentamientos judíos existentes en Cisjordania y Gaza.

Parece ser que los dos debates se sitúan por encima de las personas realmente afectadas por estas decisiones, tanto los israelíes como los palestinos que residen en los territorios en cuestión.

¿Un Estado inviable?

El Estado palestino que plantea el gobierno israelí será inviable en la medida que tendría dos territorios, uno gobernado por el Hamas (Gaza) y el otro controlado por la OLP (Cisjordania) que podría en un futuro no tan lejano provocar la ruptura de las dos partes, con una situación explosiva en la Franja de Gaza. Además, la separación física de las dos partes no permitiría una integración entre las dos poblaciones palestinas, ni una estructura gubernamental eficiente. Pero, la existencia de las colonias judías dependiendo del estado de Israel, dentro del territorio palestino representaría un foco de conflicto permanente.

La solución propuesta por el primer ministro Ariel Sharon de evacuar ciertas colonias puede ser una parte de la solución, pero provoca serios riesgos de enfrentamiento entre la propia población judía y el gobierno, además de no resolver la problemática de las demás colonias. Pero la creación del muro alrededor de los territorios ocupados y que representaría la frontera definitiva entre las dos naciones (aunque el gobierno israelí niegue esta intención) se ha convertido en un punto central de la pugna entre las dos partes. Si bien es cierto que el muro ha reducido de una manera importante los ataques contra los blancos israelíes, es sin embargo el signo de un fracaso político. La paz entre los dos pueblos no puede ser garantizada a través de un muro, sino a través de una convivencia armónica.

El muro representa también la exclusión de los palestinos del proyecto económico israelí además de expropiar partes de Cisjordania y Gaza lo cual representaría focos de conflicto permanente entre las dos partes.

Por otra parte, independientemente de la relación que podría tener el futuro estado palestino con Israel, al ser Cisjordania un enclave entre este último y Jordania, su autonomía no podría lograrse sin una relación privilegiada con el uno o con el otro. En la década de los ochenta, el plan Reagan proponía la creación de una confederación palestino-jordana para solucionar la insularidad del territorio. Hay elementos objetivos que abogan a favor de la propuesta como ser la existencia de un gran número de palestinos en Jordania. De hecho ésta era la Palestina oriental al inicio del mandato británico antes de la decisión de Londres de crear un reino hashemita (Transjordania que pasaría a ser Jordania en 1950) en la parte oriental del país para el rey Abdulá, hijo del sherif de la Meca, Hussein. Además, después de la guerra de los seis días varios centenares de miles de palestinos cruzaron el río Jordán para radicar como refugiados en el vecino reino.

A pesar de la existencia de estos elementos, una confederación palestino-jordana integraría solamente a Cisjordania y aislaría aún más a la Franja de Gaza. También, la nueva entidad seguiría siendo un reino con la presencia del monarca hashemita a la cabeza del Estado, lo que marginalizaría a los palestinos tanto de Cisjordania como de Gaza o por lo menos crearía dos grupos de jordanos, además de las divisiones anteriores entre viejos jordanos (los de la Transjordania histórica) y los nuevos que han huido de las sucesivas guerras.

La confederación jordano-palestina se postula como la mejor salida a la cuestión territorial del Medio Oriente, pero se diseña sin tomar en cuenta a la Franja de Gaza ni a los asentamientos israelíes.

Propuestas

La discusión sobre el Estado palestino siempre ha girado sobre el futuro de los asentamientos judíos y el destino de Jerusalem oriental. Parece ser que la única solución que se ofrece es desmantelar a las colonias, solución apoyada tanto por el gobierno israelí (para por lo menos algunos asentamientos) como la autoridad palestina.

Un esquema más realista (tal vez no en el corto plazo, pero si viendo el futuro de la región) es plantear una confederación palestino-israelí en donde cada unidad tendría su propia identidad internacional, con una misma ciudad compartida como capital (Jerusalén). Las colonias no deben verse como enclaves israelíes dentro del territorio palestino, sino como una población judía radicada en Palestina y teniendo los mismos derechos que la población musulmana o cristiana. De esta manera, la idea de una necesaria evacuación de los asentamientos desaparece para ceder el lugar a una integración de las poblaciones en la región. Lo que se ve el día de hoy como un obstáculo podría ser en el futuro el punto de unión entre dos naciones condenadas a vivir una al lado de la otra.

*Profesor-investigador del ITESM, México y especialista en asuntos del Medio Oriente. Autor de Islam y política, Trillas, México, 2004 y Arab Immigration in Mexico, Augustine Press,

 

 

a El “Plan de Desconexión”, visto por la prensa internacional

Por Brenda Finkelstein (Desde Buenos Aires)A

A continuación presentamos un breve repaso de algunos de los principales medios de comunicación del mundo árabe, Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y Japón, en cuanto a su cobertura del conflicto palestino-israelí, y la incidencia del denominado “Plan de Desconexión”.
Si bien la discusión en torno a la objetividad periodística, es prácticamente un simulacro de excusas a la hora tapar los intereses reales a los que se responden, en el caso particular de la cobertura mediática de este conflicto, es de destacar una mayoritaria simpatía dado el reduccionismo y la falta de investigación más profunda para abordar algunas facetas de este conflicto.

Prensa Árabe

Los principales diarios de algunos países árabes de la región tales como: “Dar Al-Hayat” de Egipto, “Arab View”,“Arab Reform Bulletin” de Arabia y “The Daily Star” del Líbano, tienen una mirada muy crítica hacia Sharon.

Presumen que el objetivo del primer ministro israelí es limitar la definición del Estado palestino y a la vez maximizar el territorio israelí, a través del cuestionado cerco/muro y mediante la construcción de nuevas viviendas en los territorios en disputa de Cisjordania. Continuando con este premisa, desde sus editoriales plantean que Israel teme y rechaza la paz por el hecho de que pondrá fin a sus planes para la creación de un mítico gran Estado de Israel, que se extienda desde el Nilo hasta el Eufrates.
Para la visión de esta prensa, el denominado “Plan de Desconexión”, les parece un paso pequeño frente a la real resolución del conflicto. Están convencidos que Israel no quiere negociar, y siempre tiene a mano una “excusa”. De esta manera, es como llaman al retraso en la evacuación de Gaza anunciado por Sharon para agosto próximo. Sharon, dicen, está tratando de “comprar tiempo”.
Refiriéndose a la situación política en la parte palestina, sostienen que es apremiante, y que se han dividido en tres facciones: por un lado Fatah, antiguo partido de Yasser Arafat y actualmente presidido por Mahmoud Abbas. Es un movimiento político secularizado, y punta de lanza palestina para la negociación con Israel. Hamas, (grupo terrorista llamado movimiento político religioso), cuyo proyecto político es la ceración de un Estado teocrático en la “Palestina histórica”. Su inspiración política está basada en la fe, y no se encuentra en sus planes (al menos hasta el momento) negociar con Israel. Ha ganado mucha influencia en la población palestina (fundamentalmente en Gaza) no sólo por su feroz oposición a Israel sino por sus propuestas de ampliar los servicios sociales y de salud, a través de los cuales logra dominar vastos sectores marcados por el conflicto y la pobreza.
Por último, un tercer movimiento minoritario, Jabha, que tiene mayor influencia sobre los palestinos de la diáspora. Estos se encuentran unidos en un “matrimonio por conveniencia” con Hamas.
Existe un punto de vista en común con respecto a su análisis. Esta prensa sostiene que mientras no se llegue rápidamente a cumplir la promesa de un Estado palestino independiente, Abbas perderá credibilidad y Hamas tomará las riendas del poder, dejando tras sí cenizas de lo que podría haber sido un acuerdo en Medio Oriente. Abu Mazen tiene sólo una oportunidad para hacer su jugada. Para ello necesitará de la ayuda de los Estados Unidos, quién debe mostrar más confianza en el líder palestino.

Por último, opinan que la política llevada a cabo por Sharon no conducirá a la paz, sino a más complicaciones que resultarán en más violencia, transformando la región en un espiral de choques militares por las continuas denuncias y amenazas planteadas por el Estado judío, hacia Siria e Irán.
Estados Unidos e Israel saldrán ganando: Sharon seguirá con el control unilateral del proceso de paz permitiendo un “Estado provisional” palestino que congelará la situación por años.
Prensa estadounidense.

Diarios como “The New York Times” y “The Washington Post” no inclinan la balanza hacia ninguno de los dos bandos. Encontramos un punto de vista relativamente neutral, recalcando errores y aciertos tanto de Abbas como de Sharon.

Ve en la retirada israelí de Gaza, como un elemento clave y que si es llevada a cabo correctamente puede ofrecer un escalón más hacia la paz.

Recalcan el peligro que conlleva Hamas como grupo terrorista (y no como un partido político más, como es la postura árabe) y reconocen el poco control de Abbas en la zona de Gaza.
No ocultan las bajas palestinas ocasionadas por el ejército israelí.

Resulta interesante que incluso han publicado notas de israelíes analizando el dilema dentro del ejército israelí, de aquellos soldados que están de acuerdo con los colonos y son forzados a desmantelar dichos asentamientos. Definitivamente un punto a favor para la prensa que logra mostrar los matices y el impacto del conflicto.

Gran Bretaña

Los matutinos “The Independent” y “The Guardian”, no responden a la neutralidad y “objetividad” planteada por la prensa estadounidense. Aparentemente habría una inclinación de su balanza, en cuanto a simpatías por la causa palestina. Se le brinda mucho espacio para mostrar las condiciones de vida de los mismos y no dudan en recurrir a su victimización, tal vez exagerada en algunos casos.
Es notoria la constante condena hacia el gobierno israelí y sus políticas, aunque en la mayoría de estos artículos, no existen fundamentos reales que demuestren todo lo “horroroso” que son los israelíes. La objetividad se licua entre gestos admiratorios pro-palestinos.

Sharon aparece casi como un personaje maquiavélico, apostando al juego de las apariencias y que no hará nada por ofrecer una paz justa y duradera a los palestinos. No creen que los intereses israelíes a largo plazo sean continuar con la ocupación, pero si que desean conservar asentamientos en Cisjordania, asegurándose de esta manera, la supremacía sobre sus vecinos a utilizar en futuras negociaciones.

Italia, Francia y España.

En uno de los principales diarios italianos; “il Corriere della Sera”, junto con el francés “Le Monde Diplomatique” y los españoles “El Mundo”, “El País” y “La Vanguardia”se ha observado con frecuencia la supuesta violación por parte de Israel del plan denominado (y hasta el momento no llevado a cabo) “Hoja de Ruta”. No se cree en el cumplimiento de Israel de irse de Gaza, se resalta la creación de viviendas en Cisjordania, sobre todo en Maaleh Adumim y se toma esto como incumplimiento del plan de paz respaldado por el Cuarteto, alegando que éste establece que Israel debe cesar toda “actividad de asentamientos”.
Si bien esto es cierto, merece la pena aclarar que el texto de la “Hoja de Ruta” titula a la Fase I, “Fin del terror y la violencia, normalización de la vida de los palestinos y creación de instituciones palestinas”, lo cual plantea como imperativo a los dirigentes palestinos que se establezca un cese del fuego inmediato y poner fin a las incitaciones contra Israel.

A su vez compromete a dirigentes israelíes a retirarse de las zonas ocupadas. Por lo tanto hasta que el gobierno israelí no confíe en que Abbas logre controlar a grupos extremistas no tiene la responsabilidad de atenerse a dicho plan.

Un hecho preocupante es el antisemitismo presente en la prensa, sobre todo francesa y española. Es llamativa la publicación de caricaturas que minimizan el holocausto, comparando el “muro de Sharon” con el del ghetto de Varsovia. Algunas plumas destacadas de estos medios, denuncian que los judíos se protegen y se justifican con el holocausto, como Arturo Perez Reverte quien afirma “esa atrocidad ocurrió hace más de medio siglo, lo recordamos todos muy bien, y no justifica lo injustificable”.

Un hilo en común, que une las editoriales de estos diarios es la denominación que hacen del primer ministro israelí Ariel Sharon como terrorista y la referencia al “terrorismo de Estado” israelí.

Prensa Latinoamericana

Este conflicto no tiene tanta repercusión en dichos medios como tema de análisis. Se reportan las noticias ocurridas en Medio Oriente, pero se cae en los lugares comunes a los que se hace referencia al principio del artículo. No se observan muchas editoriales sobre el tema en cuestión. Sin embargo se destacan algunos peligrosos simplismos, como en el caso del diario “La Jornada de México” cuando se denominan a Israel como formador de nuevos Auschwitz.
El efecto en estas latitudes es sobre todo anti-estadounidense, y aquí se tejen los hilos de unión Estados Unidos-Israel, que llevan a las sociedades latinoamericanas a tomar parte por los palestinos en la mayoría de los casos.

Asia

En el principal diario japonés de lengua inglesa; “The Japan Times”, se observa un análisis obviado por la mayor parte de la prensa mundial. Dicho diario recalca la importancia de que Israel sea una democracia, esto implica ser un país regido por la Ley y eso asegura que sus acciones sean moral y legalmente defendibles, de acuerdo al “Japan Times”. Afirma que si lo mismo fuera cierto para los palestinos entonces la región podría estar encaminada hacia la paz.

 

 

a La democracia israelí amenazada

Por Dov Avital (Desde el Kibbutz Metzer, Israel)A

Hasta hace poco tiempo, semejante título hubiera parecido ficción. Con la inminencia de la “desconexión” de Gaza, las grietas en la sociedad israelí se han puesto de manifiesto y agudizado hasta el punto en que la propia estabilidad de la misma está amenazada.

Estas grietas van mucho mas allá de la actual discusión. Si la misma pudiera ser aislada de su trasfondo, se vería que la mayoría del público y el sector político comprenden que es un hecho irreversible y la única alternativa a volver a caer en un generalizado caos violento, aún cuando una significativa parte de la oposición presenta reparos a la falta de garantías por parte palestina de que la retirada sea tomada como un paso hacia la paz y no a acercar los misiles todavía más a la población civil israelí. Incluso la línea central de la dirigencia de los colonos está más concentrada en generar un trauma nacional que impida subsecuentes retiradas, que en impedir realmente el desmantelamiento de asentamientos cuya viabilidad a largo plazo es de todos modos nula.

La amenaza a la estabilidad social es producto de dos factores que no fueron tomados en cuenta ni en la generación del plan ni en su consecuente promoción a nivel político hasta la aprobación en el Gobierno y Parlamento:
Uno de ellos es el deterioro de la autoridad moral del Gobierno y la mayoría de los partidos políticos, fruto de una inacabable serie de descubrimientos de nombramientos de allegados, escandaletes administrativos, contactos más que dudosos entre políticos y empresarios de los que el origen de su fortuna presenta más de una duda ética, todo ello combinado con una increíble dosis de ineptitud y falta de coordinación en lo relacionado a la preparación de planes destinados a reubicar a los colonos evacuados por una parte y en preparar a las poblaciones que quedarán frente a las nuevas fronteras para las potenciales amenazas a su seguridad.

Podrá argumentarse que tales fenómenos no son nuevos, y que existieron en los días de la decadencia del poder de Mapai (predecesor del actual Laborismo). Quizás sea cierto, pero conviene recordar que aquello derivó en la crisis que siguió a la Guerra de Yom Kipur cuando se puso en evidencia la ineptitud del gobierno de entonces y sus distorsionados procesos de toma de decisiones, y llevó al vuelco electoral de 1977 que acabó con la hegemonía laborista en Israel.
Lo que mantiene al establishment actual en el gobierno es principalmente la falta de una alternativa viable, similar a la de Beguin en 1977 cuando cambió su discurso político de la derecha clásica por uno populista que encauzó la frustración de la gente.

Sobre este trasfondo es que disminuye el apoyo popular a la retirada y se ven en las calles cada vez más cintas anaranjadas, color que adoptaron los opositores a la retirada como símbolo de su lucha. No tanto porque a la mayoría de la población de Israel le importe la suerte de unas colonias aisladas ni le apetezca que el ejército (sus hijos) sigan empantanados en Gaza, que no lo desean, sino porque aquí aparece la única alternativa “limpia”, no corrupta, ideológica al gobierno. Una oposición que ha sabido presentar factores como la preocupación por la seguridad de Israel (cuando cada vez hay más ominosos signos de que la retirada puede ser seguida por la transformación de Gaza en una inmensa base de ataques y bombardeos a Israel) y las fallas del proceso de toma de decisiones (desde el despedir a ministros discordantes con Sharón, pasando por no respetar el veredicto de las votaciones internas en su propio partido, y hasta el rechazo a someter el plan a plebiscito popular).

Preceptos religiosos

Y aquí aparece el segundo factor al que hacíamos referencia: el sionismo religioso nacional, que fue quien le proporcionó al Likud una plataforma ideológica consistente y una épica nacional luego de su llegada al poder (la colonización de Judea, Samaria y Gaza) y se ha visto envuelto en una crisis ideológica existencial a raíz del plan de “desconexión”. Si en un principio sus líderes se oponían políticamente al plan, rápidamente las bases, y los líderes religiosos (rabinos) a continuación, presentaron una oposición teológica al plan: no sólo la promesa divina de que “la tierra de Israel íntegra” pertenece al pueblo de Israel (a lo que se puede oponer como en el pasado el concepto de los limitantes externos a la ejecución de dichas promesas), sino principalmente la falta de autoridad de los políticos a contradecir preceptos religiosos, falta de autoridad extensible en esta concepción a todo aquello que no sea la autoridad divina (incluyendo un plebiscito nacional).

Si la autoridad religiosa prevalece sobre la autoridad política, entonces está permitido oponerse a las leyes promulgadas por una autoridad ilegítima, tal como está permitido desobedecer órdenes militares que los oficiales emitan en contradicción a los rabinos.

Esta línea de pensamiento, que comenzó como una justificación ideológica a la campaña de oposición al Gobierno, ha roto definitivamente la alianza entre el nacionalismo religioso y los partidos de derecha. Mientras para éstos se trataba de una coalición política, para los primeros era la confirmación de que estaban llevando a cabo designios divinos, la prueba estaba en que partidos que compartían su accionar eran los triunfantes en las elecciones. El rol de la derecha nacionalista política se asemejaba en esta concepción al “asno del mesías” – un instrumento sobre el que cabalgará la redención pero que no es quien fija su rumbo.

Además, se ha roto (definitivamente o no, se verá en la perspectiva del tiempo) el tabú de la unidad nacional: más y más sectores del nacionalismo religioso se expresan en términos de “nosotros” (los elegidos; los colonizadores de los territorios) y “ellos” (la masa apática de la población que vive en la Israel propiamente dicha). Por ejemplo, la campaña de bloqueo de caminos habla de “hacerles a ellos la vida imposible. ¡No al gobierno: a la población!

La cinta naranja

Aquí la elección del color naranja, tomada de la exitosa campaña de oposición al fraude electoral en Ucrania, se revela como una peligrosa arma de doble filo.

Para los líderes de los asentamientos, que iniciaron la campaña de oposición a la retirada pero perdieron control sobre ella, queda claro lo que sus jóvenes aún no prevén: quien lidera la oposición al gobierno en sí y apela a la falta de legitimidad de éste, tiene que ocupar su lugar en caso de triunfar. La permanencia en Gaza es ahora mucho más que el lograr impedir por medios democráticos una medida legalmente adoptada, sino de rechazar la legitimidad del sistema en sí. Este es un paso que dicho liderazgo no quiere tomar, ya que sabe que llevará a una profunda ruptura en Israel., en la cual no es imaginable aún hoy un régimen teocrático.

El problema inmediato está en la pérdida de control de parte de los sectores opositores, desde la juventud a grupos mesiánicos extremistas que amenazan con utilizar las armas para frenar la retirada, ya sea disparando sobre soldados o generando provocaciones contra árabes que lleven a una conflagración total. Una cierta dosis de descontrol puede llevar al objetivo político de impedir que cualquier futuro gobierno israelí ose pensar en futuras retiradas, sin las cuales no hay acuerdo de paz posible, y fuerce la anexión unilateral de los grandes bloques de asentamientos bajo la excusa del renacimiento de la violencia palestina.

Conclusión

En esta óptica, la mejor salida es la convocatoria a elecciones nacionales que posponga la retirada y en el caso de que sean parte de la coalición triunfante lleve a un cambio de política basada en el mandato popular. En otras palabras, restablecer el equilibrio entre democracia y filosofía nacionalista.

Elecciones nacionales habrán poco después de la retirada: no hay forma alguna de mantener una coalición de gobierno sin nada en común entre sus componentes y tras el desgaste de lo que pase en la evacuación.

Queda por verse si el panorama político que se genere luego de las mismas es capaz de devolver las aguas a su cauce y contener las tensiones, o continuará fraccionándose sin capacidad de generar un gobierno de mayoría estable, o en otras palabras sin capacidad de enfrentarse y desactivar las amenazas a la propia convivencia democrática.

 

 

a El Rey está desnudo

Por Ezequiel Finkelberg* (Desde Jerusalem, Israel)
A

Todos lo problemas del Primer Ministro Ariel Sharon, pueden resumirse en su terquedad por llevar a la práctica la plataforma del vencido partido laborista. La expulsión de 9000 ciudadanos (la mitad de ellos niños), la expropiación de sus hogares y la destrucción de 24 centros de atención médica, 35 jardines de infantes, 39 sinagogas, 7 escuelas y 2 colegios secundarios lograron enfrentarlo a su partido, el likud.

El miedo a la división interna llevó a un referéndum interno en 2004. Sharon accedió y perdió. En ese orden y con esa rapidez. No obstante se comprometió a acatar la decisión, el PM siguió adelante como si nada hubiese pasado. El siguiente escollo fue lograr que una coalición de centro-derecha apruebe el transfer. ¿La solución? Despedir a tantos ministros como haga falta para retener la mayoría. ¿El Jefe de las Fuerzas Armadas Bugui Yaalon, y el Director del Shabak Avi Dichter alertan sobre el desastre al que conduce al país? Despedidos.

Cuando creyó que esto no era suficiente y para que la ley sea aprobada en la Kneset (Parlamento), bastó la amenaza de echar a todo ministro que votara en su contra. Al convertirse su plan en Ley, varios diputados “leales” fueron premiados con puestos en el gobierno. Habiendo eliminado a la oposición en el poder, la caza de brujas se dirigió a los simpatizantes.

La derecha, que fracasó en cambiar el rumbo de la nación, pasó a organizar una resistencia civil y pacífica. Sus organizadores fueron encarcelados por “sedición” una Ley del Mandato Británico que según la Asociación de Derechos Civiles debería ser eliminada ya que “permite encarcelar a casi cualquier persona que exprese su descontento contra el gobierno” y contradice el derecho a la “libre expresión” Entre los más de 500 detenidos que lograron detener al país con sentadas en 40 intersecciones se encontraban niñas de 12 años que permanecieron tras las rejas durante más de un mes. Mientras la policía les exigía un año y medio de arresto domiciliario para liberarlas; el director de “Amdok” -sospechoso de realizar el espionaje más grande en la historia de Israel- y el director del Canal de Modas -sospechosos de acoso sexual- salían en libertad con cinco y seis días de libertad condicional respectivamente.

Sólo el pánico, puede explicar la desproporcionada respuesta de Sharon. A ciudadanos que vestían cintas del color de Gush Katif (naranja) se les cerró las puertas de hoteles, centros comerciales , y hasta del Muro de los lamentos “por razones de seguridad”. Quien desea ingresar a la corte de justicia de Rishon LeTzion se obligó a depositar las peligrosas cintitas de color junto a las armas automáticas de los autorizados a portarlas . En otra oportunidad, jóvenes fueron arrestados porque repartían autoadhesivos con el lema “nuestro amor (por Israel) triunfará”.

Esta paranoia casi provoca un incidente diplomático cuando legisladores indios en visita oficial no pudieron entrar a la Kneset por vestir sus tradicionales túnicas del color prohibido
El Shabak prefirió un camino diferente: provocar a simpatizantes del Gush Katif con el objetivo de justificar arrestos administrativos. Primero se descubrió a uno de sus agentes disfrazado de judío religiosos repartiendo panfletos contra Sharon , le siguió el “dictamen halájico” que permitía el asesinato de soldados no-judíos (cuidadosamente escrito por el inspector de policía Maradi). Luego, los líderes de Judea Samaria y Gaza fueron tentados de comprar una granada de mano para atentar contra una figura política y a dos estudiantes de una “yeshiva” se les ofreció comprar misiles para volar la mezquita de Al Aqsa.

¿Ocultar la corrupción?

¿Esto es todo? No. Dos de los principales líderes del movimiento a favor de Israel -Moshe Shajor y Mijael Simantov- fueron acusados de recabar información para el supuesto asesinato de Sharon. Cuando en el juicio se solicitó pruebas, el fiscal del Shabak presentó un pequeño papel doblado en dos. “¿Me estás cargando?” –preguntó el juez- “Esto ni siquiera tiene fecha”. Los presentes en la sala no pudieron contener las carcajadas. ¿El resultado? 250 dólares de indemnización a los acusados por el día que pasaron tras las rejas. El juez agregó: “Sería de suma conveniencia... que recordaran vivimos en una nación democrática donde se defienden los derechos de los ciudadanos según impone la ley.

¿Por qué tanta desesperación? Según dos destacados periodistas de izquierda Raviv Drucker y Oler Shelaj no se trata ni de la búsqueda de paz, ni del mito de la “bomba” demográfica, ni nada parecido. En libro “Bumerang” concluyen que la “desconexión” tiene por único objetivo ocultar la corrupción de la familia que encabeza Ariel Sharon. El plan habría sido ideado por el asesor del PM, Dov Weisglass, cuando la Fiscal General Edna Arbel denunció el soborno en el caso de la isla griega La destrucción de 24 pueblos judíos se trataría así una cortina de humo para que los jueces de la corte suprema de abierta tendencia izquierdista, no presenten cargos contra el PM .

Drucker y Shelaj relatan cómo se marginó a Tzahal del proceso de toma de decisiones para que la variables de seguridad no sea tomada en cuenta y cómo se intentó sobornar con un ascenso apresurado a un general a fin de que señale a quienes se interesaban demasiado por el futuro de Israel.

La imagen reflejada en el libro es la de una persona capacitada para llevar a cabo políticas aunque completamente incompetente para idearlas. Un Sharon dependiente de su entorno se traduce en un continuo zigzagueo sin una idea general que conduzca al país y al gobierno. Los autores concluyen con las palabras de uno de sus ministros: 'Es el PM más débil que conozco, y yo he visto muchos primer ministros”.

Para cumplir una política corrupta hace falta más que de un político. Así apreció la figura de Yonathan Bassi quien se “voluntarizó” a llevarla a cabo.

Bassi no sólo es el encargado de decidir el futuro de los judíos expulsados, también es Presidente de la compañía Mehadrin, dueña de las tierras a las que él mismo decidió deberían ser trasladados . El día en que anunció el lugar de destino, las acciones de su empresa aumentaron un 8% alcanzando 200 millones de dólares. Bassi asesora decenas de compañías en su vida privada, alguna de las cuales compiten en el mercado con las existentes en Gush Katif y las mismas que Sharon planea destruir. Asimismo, Bassi es miembro del consejo directivo de tres compañías asentadas en la Franja de Gaza y a quienes él debe decidir la indemnización que merecen.

Aún antes de ser llevada a la práctica, las consecuencias de esta política corrupta están a la vista. Egipto continúa permitiendo el fluido de armas a los palestinos mientras Israel le promete otorgarle el control absoluto de la frontera con Gaza y el cambio del acuerdo de paz de Camp David permitiéndole llevar a la zona camiones blindados, helicópteros y misiles antitanque para controlar... contrabandistas.

Relaciones EEUU-Israel

En cuanto a Bush, éste congeló todo contacto de seguridad con Israel incluido el desarrollo del antimisil Arrow 2 y el láser antimisil Nautilus solicitando el control de toda venta de armamento israelí. Sabiendo que Sharon accederá casi a cualquier pedido, Estados Unidos pidió que Israel renuncie a sus armas nucleares.

El antiguo apoyo político de los Estados Unidos también se desvanece y la cercanía con Europa aumenta. Esto se refleja en los últimos encuentros en los cuales la Casa Blanca ha tomado como propios todos los reclamos de los palestinos y ha desoído los israelíes.
Las pésimas relaciones han llevado a la superpotencia a espiar a su antiguo aliado para obtener información, en por lo menos dos oportunidades (durante las pruebas del misil LORA en las costas de Haifa con un submarino nuclear).

Las flaquezas de Sharon debilita a Israel y lo incapacita para los desafíos de la paz. Con Sharon en el poder, la democracia israelí se columpia.
“Arik, el Rey de Israel”, está desnudo.

http://www.baitle.org/downloads/ishum.doc y http://www.baitle.org/downloads/finish.doc
2La Asociación por los Derechos civiles “The Right To Protest"
3A7, 30/5/05
4Israel National News, mayo 2005
5Makor Rishon 17/06/05
6Israel Apologizes to India Over Orange Ban, 23 de Mayo 23 de 2005
7“La persona que repartía panfletos contra Sharon es un empleado de la policía”, Maariv - NRG
8Periódico Makor Rishon 10/6/2005
9Radio Nederland, La ley acosa a Sharon, Reina Frescó. 24-03-04
0http://www.elreloj.com/article.php?id=10762
1Yediot Ajaronot, traducido por El Reloj. Las tierras de la compañia de Bassi en Nitzanim cotizadas en 200 millones de dolares , 2005-04-10
2 Bassi Accused of "Conflict of Interest”
*Director de http://www.malas-noticias.com.ar

 

 

 

a Los costos del Plan de Desconexión

Por Hernán Bergstein* (Desde Buenos Aires)
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A las puertas de la efectivización del denominado “Plan de Desconexión” (15 de agosto, según el propósito del gobierno y de las Fuerzas Armadas), muchas son las dudas que aparecen en el inconsciente colectivo respecto de esta histórica contribución a la reanudación de las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes. Hoy más que nunca, es importante no confundir el objetivo de este plan aprobado por el gabinete de Israel y por la Kneset (Parlamento) los días 6 de junio y 25 de octubre del 2004 respectivamente.

El objetivo del plan de desconexión para el gobierno israelí es muy claro: “Romper el estancamiento actual, removiendo la fricción frecuentemente mortal entre israelíes y palestinos en la Franja de Gaza y el norte de la Margen Occidental”.

Esta desconexión a Israel le costará, según la aprobación final de la ley de implementación del plan, votada el 6 de febrero último, unos U$S 839 millones (NIS 3.800 millones), que se destinarán a cubrir los costos de reubicación de los más de 9000 habitantes judíos de la Franja de Gaza y los cuatro asentamientos de la Margen Occidental como forma de indemnización por la perdida de sus hogares. Datos recientes dicen que quizás los costos se aumenten en un 8%.Desde la guerra de los seis días en 1967, en la cual Israel venció a seis ejércitos (Egipto, Líbano, Siria, Jordania, Irak, Arabia Saudita), le quedó el control de la Margen Occidental y la Franja de Gaza. Esta devolución que se plantea con el “Plan de Desconexión”, sería una más por parte de Israel (si recordamos el Sinai) En la historia no hay muchos casos en el mundo, en que el victorioso de una guerra devuelve parte de los territorios obtenidos.

Edificios y servicios públicos

Las viviendas y los edificios más significativos, incluyendo sinagogas, serán transferidos a otros sitios; con respecto a otros establecimientos tales como industrias, comercios, establecimientos agrícolas serán inicialmente puestos en manos de terceros internacionales, para que éstos puedan distribuirlos entre la población palestina que no participe en actividades terroristas.
Con respecto al abastecimiento del agua, el sistema cloacal, las telecomunicaciones, la electricidad, el gas y el petróleo, Israel seguirá siendo el proveedor conforme a los actuales acuerdos.
Como parte de las discusiones con el Banco Mundial, Israel propuso que los países donantes (los europeos, Estados Unidos y Japón) financien la construcción de 16 pasos (túneles o puentes), además de mejorar las carreteras. Esta actividad abarcará unos 500 kilómetros, costando cada nueva carretera entre 3 y 4,5 millones de dólares, lo que significara una inversión total de unos 60 millones de dólares estadounidenses. El costo total se evalúa en unos U$S 200 millones.

El statu quo
Quiénes son los beneficiarios y quienes salen perjudicados con este plan?


Entre los beneficiados, se podría citar a:
• Los palestinos deseosos por obtener su Estado;
• Los israelíes expectantes de poder algún día vivir sin el triste miedo del terrorismo; -
• Desde el punto de vista económico, el fin del conflicto traerá muchas inversiones, turismo, nuevos y acuerdos económicos, más empleo.
• Desde el punto de vista internacional, los países involucrados en los acuerdos políticos por la paz festejarán su participación en la resolución del conflicto (ONU, Comunidad Europea, EEUU, URSS);
• Desde el punto de vista de los protagonistas, Ariel Sharon podría pasar a la historia como el Primer Ministro que pergeño el comienzo del fin del conflicto; G.W. Bush podrá no solo ser recordado por su injustificable incursión en Irak, sino también, por ser un actor esencial en la resolución del conflicto;
• Abu Mazen podría ser legitimado como un líder positivo en su tierra y en el exterior.
Entre los damnificados se podrían citar a:
• Los colonos judíos a ser evacuados, que se oponen fervientemente al plan. Ellos han presentado ante la Corte Suprema de Justicia doce peticiones de inconstitucionalidad que han sido rechazadas.
• Los grupos terroristas que existen con la excusa de una supuesta libertad pero que en realidad no hacen otra cosa que exponer miles de vidas de familias tanto palestinas como israelíes.
• Aquellos países árabes que financian el terrorismo, ya que les será más difícil convencer a la población palestina que el terror, las inmolaciones, son métodos para negociar con estados democráticos.
Para los judíos damnificados, existen sin además indemnizaciones económicas. Para el resto habrá un mensaje claro: el terrorismo no es ni será la forma de negociación.

Indemnizaciones

Con respecto a los judíos damnificados, el Estado tiene programadas indemnizaciones, las cuales serán otorgadas a las familias teniendo en cuenta su composición, sus propiedades, etc. Sobre la forma de valorar sus perdidas, surge la duda de como se estimarán las mismas, y como el mercado establecerá cuanto valen sus casas y sus tierras.
¿Quienes serán los jueces que dictaminen con exactitud si las indemnizaciones son justas? ¿Si han sido subestimadas o sobreestimadas?.
¿Será la presión por parte de los involucrados quien logre estipular estos valores?
Si es así, habrá que ver quien gana la pulseada ya que quienes indemnizarán subestimarán el valor de los mismo, para que el resultado final sea un promedio con la sobreestimación de los indemnizados.
¿Estos demandantes recurrirán a presiones internas solamente, o lo harán en foros internacionales también? Al menos esperemos que sea dentro de los límites de la no violencia, ya que este conflicto ha costado mucha sangre.

Conclusión

Frente a la posibilidad de abrir una puerta al diálogo entre palestinos e israelíes, con el fin de llegar a una tan deseada paz no solo en la zona, sino también en el mundo; la idea de plantear ventajas o desventajas monetarias frente a la posibilidad de cerrar un ciclo de violencia en la historia, será menos que anecdótico. Y será un ejemplo para el resto de las sociedades del mundo, priorizar la vida humana antes que los desequilibrios financieros.

*Lic. en Economía, Docente de Economía de la UBA

 

 

a Entrevista exclusiva con un colono de Gush Katif

“La única forma de que haya una guerra civil es
que la provoque el gobierno, con infiltrados”

Por Lic. Claudio Gustavo Goldman (Desde Buenos Aires)
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Iehuda Heimenrath es un argentino que se radicó en Israel y hoy vive en Neve Dekalim, una de las comunidades que integran Gush Katif, el principal bloque de asentamientos judíos en la Franja de Gaza. En esta entrevista exclusiva con Horizonte explica su posición ante el “Plan de Desconexión” de Sharón y advierte sobre peligros futuros para todos los israelíes, si éste finalmente se concreta.

¿Cómo, por qué y cuándo llegó a Neve Dekalim?

Llegué a Neve Dekalim porque me trajeron... Hace veintitrés años estuvimos en una manifestación prolongada, de más de seis meses, en Sinaí. Estuve en Tzmona, una de las colonias al lado de Iamit, antes de la retirada de allí. Esperábamos no tener que salir, pero el gobierno nos sacó y nos trajo a Gush Katif. Desde entonces estoy acá. Tuve una hija, que se casó y ya tiene un hijo. Vivimos en paz y felicidad.

Cuando los llevaron a Neve Dekalim, ¿les prometieron que vivirían allí el resto de sus vidas?

Eso ya no tiene importancia. Lo que sí es relevante es que firmamos un alquiler de la tierra por 49 años, ya que el terreno no se vende y le corresponde al Estado. Eso fue hace quince años, así que faltan otros 34 hasta el vencimiento de ese contrato. Lo firmó el gobierno, y va más allá de lo que nos hayan dicho. En el resto del país se firma por 99 años, y ya nos había disgustado hacerlo por sólo 49.

¿Qué les ofrece el gobierno para romper ese contrato e irse de las tierras que alquilaron?

No sé, ni me interesa.

¿Cuál es su opinión sobre Ariel Sharón, el gobierno de unidad y el “Plan de Desconexión”?

No sé por qué causa Sharón decidió que tenía que hacer esta “desconexión”. La ha de tener, pero todavía no nos lo explicó. También resolvió que era algo tan importante que necesitaba una coalición, y la formó con los que pudo. Todos sus integrantes se odian entre sí, pero se ponen de acuerdo con tal de sacar judíos de la mayor cantidad de lugares de Gaza y Cisjordania lo antes posible.

Llegado el momento, ¿ han acordado otro lugar adonde desplazarse?

Nada hemos firmado, ni acordado.

¿Integra lo que se ha dado en llamar el “movimiento naranja”?

Sí, seguro. Todos los que vivimos acá lo integramos.

¿Puede explicar cuáles son sus argumentos de oposición a la retirada?

El “naranja” empezó como una forma simple y barata de unirnos e identificarnos. Todos los que se oponen a transferirnos muestran este color en el balcón, el auto o la ropa. En primer lugar, los colonos israelíes somos los únicos pobladores locales. Pueden preguntarles a los árabes que viven a nuestro alrededor. Ellos responderán que no son de acá. La Franja de Gaza fue hecha por los Estados árabes -especialmente, Egipto-, en 1948, mucho antes del problema de los territorios (1967). Yo me veo como alguien que continúa la colonización iniciada hace 3.300 años, con la conquista de Josué. Desde entonces viven judíos acá, y es uno de los pocos lugares de Israel en que es así. Unicamente en la gran rebelión árabe de 1929 lograron echar a los judíos de la ciudad de Gaza. Además, forma parte de la Tierra de Israel, y ésta sólo le pertenece al Pueblo de Israel.
¿Por qué persisten en seguir viviendo allí, bajo un peligro permanente y el poder de Hamas?
Hay algo de cierto en eso. Nuestros vecinos árabes nos “regalaron” unos 6.000 proyectiles de mortero. Gracias a D’s, casi ninguno provocó bajas entre los colonos. Hace unas semanas, un bombardeo a Ganei Tal mató a un trabajador chino y dos árabes e hirió a una decena. Esto muestra que no es un juego de chicos, y parece que nosotros -gracias a D’s- tenemos una ayuda especial. Los árabes no saben por qué sus bombas no nos afectan. Pero por otro lado, sabemos que ni bien nos vayamos de acá, toda la gente que vive alrededor de Gaza sufrirá un bombardeo terrible y continuo. Ellos están mucho menos decididos que nosotros a quedarse allí en esas condiciones. Así, podría ser que muy pronto esa zona quede despoblada porque la gente se escapará, como pasó en Kiriat Shmona (al norte de Israel, por los misiles de Hezbollah), ya que será imposible vivir. No sé si el hecho que estemos acá no le facilita al Ejército el entrar a las fábricas de bombas y los refugios de terroristas. Ni bien salgamos de aquí, Tzáhal se atará las manos por la espalda y nada podrá hacer contra el bombardeo desde Gaza y también Judea y Samaria, ya que están conectados y se contrabandean armamento. Y Hamas seguirá creciendo y bombardeando. En otro sentido, esto no trae beneficio alguno para Israel. Todo lo que se nos pueda ocurrir es perjudicial: la situación militar empeorará, al igual que la internacional, porque el mundo verá que se puede presionar a Israel, y lo hará. Así, todos los movimientos terroristas del mundo alzarán su cabeza porque verán cómo los israelíes, que fueron los líderes de la lucha antiterrorista, se rindieron y se fueron.

¿La “desconexión” será el comienzo de una guerra civil entre judíos?

Hoy (30/6/05), el gobierno mandó a miles de soldados y policías para evacuar a 130 personas de un hotel de Gush Katif. Y la gente salió, como se le pidió. Temimos que, dentro de ese grupo, hubiese infiltrados que les dispararan a los soldados para ayudar al gobierno en su “guerra psicológica” contra nosotros, pero -gracias a D’s- tampoco eso pasó. La única forma de que haya una guerra civil es que la provoque el gobierno, con infiltrados, porque no existe esa posibilidad de nuestra parte. No sólo no agrediremos a los soldados y policías, sino que ni siquiera los insultaremos. El gobierno quiere llevarnos al enfrentamiento físico porque es más poderoso y experimentado, pero nosotros lo presentamos como “verdad vs. mentira” o “ideología vs. plata”. En estos campos, el gobierno está muy flojo.

¿Qué opina del acuerdo arribado entre Israel y los palestinos para destruir las viviendas e infraestructura que se abandonen con la retirada?

Si salimos de acá, no me importará. Pero si quieren un ejemplo de cómo quedará todo esto si nos sacan, pueden ir a ver qué quedó de las colonias israelíes en Sinaí. Hace veinticinco años era un paraíso, hoy es un desierto. Nadie vive allí, ni se hizo algo. Tiraron todo, y listo. La diferencia es que entonces había un acuerdo de paz, mientras que ahora es todo lo contrario.

¿Qué pasará con las sinagogas, cementerios y lugares sagrados en la Franja de Gaza?

En el caso que nos vayamos, nos llevaremos los objetos sagrados, pero los edificios quedarán. El gobierno decidirá si los destruye, como quieren los árabes, o los deja para que los conviertan en mezquitas o universidades islámicas. Sobre los cementerios hay un tema personal: tengo una hija enterrada, que falleció hace cuatro años en un accidente en un salón de Jerusalem, que se vino abajo. Este es un gran problema, y después que nos saquen deberemos decidir adónde queremos que lleven sus restos. Nadie piensa en que queden acá. Si nos sacan a los vivos, los muertos no se quedarán. Pero eso recién lo decidiremos después que nos saquen. Quisiera agregar que el regreso del Pueblo de Israel a la Tierra de Israel es un proceso que anticiparon los profetas y es irreversible. Debemos abandonar la fase del Estado de Israel como un refugio para el Pueblo de Israel, que es muy importante para que no lo maten ni haya otro Holocausto, y convertirnos en la “luz para todos los pueblos”. Por ello hay que seguir adelante. Debemos convencernos de que además de una economía y un ejército fuertes -que es muy importante, y lo sé porque trabajo en alta tecnología y soy capitán del ejército-, tenemos que construir un “segundo piso” espiritual y más profundo para ver cuál es nuestro rol en el mundo.

Usted habló de los profetas. ¿Piensa que la profecía efectivamente se cumplirá y ustedes o sus descendientes volverán a habitar estas tierras?

Nosotros esperamos que no nos saquen de acá, pero si ello ocurriese, estamos absolutamente seguros de que volveremos. No hay duda alguna. Creemos en ello con profunda fe.

 

 



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