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a Los costos de la guerra

Por Hernán Aisenberg (Desde Buenos Aires)A

 

Desde el inicio de la invasión anglo-estadounidense a Irak, hasta el presente, sólo una condición parece ser clara: el estado de terror en el que vive la población iraquí y la destrucción casi completa de sus más terrenales anhelos. Esta guerra, que pasará a la historia como una de las más grandes mentiras llevadas a cabo por Estados Unidos para invadir a un país, corre el –quizá inminente- riesgo de destruir por completos la base socio-cultural que hasta el momento sustentaba el país de las “Mil y una Noches” A continuación se describirá los costos humanos y materiales de esta brutal contienda.

A cuatro años del comienzo de la guerra en Irak, la primera potencia mundial ya está descubriendo que su invasión le está generando costos muy altos. Tanto, que se está transformando en una de las guerras más caras en la historia de Estados Unidos.
Desde marzo del 2003, las bajas de seres humanos y el gasto financiero que esta invasión le generó a Washington están siendo una carga extrema al tesoro de aquel país. Pero a su vez, estas tremendas consecuencias están creando cada día mayor impopularidad mundial, aunque también en la misma sociedad americana.
No solamente la imagen del país se reduce permanentemente en el escenario internacional, sino que la Administración Bush y el Partido Republicano también empezaron a pagar ese precio político dentro de sus mismos electores.
Por su parte Irak sigue sumido en una tremenda violencia interna donde chiitas, sunitas y kurdos se atacan entre sí para recuperar el poder del país. Muchos especialistas dicen que no es sólo una guerra civil y que la unidad del territorio iraquí en un solo gobierno es cada vez más improbable.
Cuando las potencias comenzaron la invasión, tenían como objetivo “liberar” al pueblo iraquí de las garras terroristas de Sadam Husein. Pese a eso, no tuvieron en cuenta que el pueblo buscaría su propia liberación, que las diferentes comunidades iraquíes chocarían unas con otras y que la ocupación no servirá para aplacar la violencia sino para aumentarla.
Hoy, con cuatro largos años de transcurso de esta tremenda guerra, la pérdida de vidas humanas, así como el saldo financiero no dejan de sorprender ni de invitar a la reflexión porque ya son números exorbitantes desde todo punto de vista.
Los costos humanos de la guerra
Entrando en el quinto año de la guerra el diario People Daily publicó en su página Web en español que ya son más de 3.200 los soldados estadounidenses muertos en Irak y son más de 24.000 los heridos, de los cuales más de 10.000 han quedado incapacitados para retomar sus deberes y uno de cada cinco heridos sufre una discapacidad permanente.
A su vez, la organización Irak Body Count (IBC), una ONG que lleva estadísticas precisas de caídos civiles en el territorio iraquí a causa de la invasión, marca en su página de Internet que ya se supera ampliamente la escalofriante cifra de 100.000 civiles que perdieron la vida desde aquel marzo del 2003 hasta la fecha, y se estima, además, en cerca de dos millones el número de civiles desplazados de sus hogares, desde el comienzo de la invasión.
También, esta misma agrupación publica que de los 6,5 millones de habitantes que tenía Bagdad, 1 de cada 160 fue brutalmente asesinado (ya sea por el ejército de la coalición o por algún atentado terrorista) y que casi la mitad (44%) de las muertes civiles en Irak se sucedieron en el final del último año de la guerra.
Evidentemente la invasión de las potencias en dicho territorio generó una violencia irracional y fue el claro comienzo de esta guerra, pero las diferencias entre las comunidades que habitan Irak son aún más sanguinarias y más hostiles que los mismos ejércitos que usurpan la zona ya que las muertes civiles por ataques terroristas, coches- bombas y bombas masivas aumenta gradualmente año tras año implantando más terror para la sociedad que los mismos ejércitos.
De hecho, los ataques con morteros se cuadruplicaron en el último año – los 73 ataques de este tipo con un saldo de 286 muertos entre marzo del 2005 y marzo del 2006 se transformaron en 289 ataques con 1374 víctimas fatales – y los atentados suicidas, en coches bombas o de bombas masivas, pasaron de 497 a 993 en el mismo período aumentando las 4114 víctimas en ese año a 7273 en los últimos 12 meses.
Mientras que los civiles asesinados por las fuerzas de coalición fueron alrededor de 540 en el último año. Es verdad que este número también aumento bastante en comparación al año anterior, ya que en el tercer año de combate, los asesinados por estas fuerzas habían sido cerca de 370. Pero esto no quita que mientras el ejército de las potencias genera una violencia desmedida contra el pueblo iraquí, el mismo pueblo oriental entre sí, con sus atentados suicidas generan casi cuatro veces más daño que los ejércitos foráneos.
Los costos materiales de la guerra
Igualmente las bajas de una guerra no pasan solamente por la cantidad abismal de vidas humanas perdidas. Los gobiernos que participan, además de perder ciudadanos y compatriotas, también pierden millones y millones de dólares haciendo que el enfrentamiento tenga todavía menos sentido y obviamente, esta invasión en Irak no es la excepción.
Esta guerra de a poco se va transformando en una de las más costosas para el gobierno americano. Según datos oficiales, los gastos derivados por la invasión ya superaron a los de la Guerra de Corea y en breve podrían alcanzar a los de la Guerra de Vietnam.
En un informe del People Daily en su página en español, los gastos de la Casa Blanca ya ascienden a los 351.000 millones de dólares desde la invasión y Bush ha solicitado otros 181.000 millones más, para continuar esta campaña en este año y el 2008. Por eso se estima que los costos totales se rondarían los 532.000 millones de dólares, superando los costos de la guerra de Vietnam y quedando como la segunda guerra más costosa en la historia de Estados Unidos, detrás de la Segunda Guerra Mundial.
Además, no podemos olvidarnos, que a estos elevados costos deberíamos sumarle los gastos futuros. Habrá que reponer las pérdidas materiales del ejército y a su vez las indemnizaciones y pensiones militares para los combatientes y sus familiares.
El premio Nobel Joseph Stiglitz, un economista de la Universidad de Columbia, calcula que el precio real de la guerra de Irak, incluidos los gastos militares, los costos futuros y el impacto económico relacionado, superará los dos billones de dólares
Por todo esto, el mundo ha empezado a criticar esta política internacional americana. En gran parte de Europa y obviamente en Latinoamérica son cada vez más las voces que se contraponen al presidente norteamericano, que pese a todo sigue avanzando con su cruzada.
Y no sólo la prensa y las sociedades extranjeras están criticando duramente a Bush. Luego de ser reelecto, el presidente empezó a perder apoyo y uno de los motivos principales fue este mantenimiento durante tanto tiempo de un combate que no conduce a nada favorable. El pueblo norteamericano se está cansando y es por eso que en noviembre del 2006 los demócratas ganaron ambas cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de legislatura.
A pesar de todo, la guerra continúa. Las fuerzas de la coalición siguen manejando la zona, aunque los que tienen el poder real en Irak siguen siendo los terroristas. Las poblaciones del mundo, no sólo temen al terrorismo, sino que temen a las supuestas fuerzas de seguridad. Están pidiendo a gritos la paz y la cordura. Esperemos que sean escuchados.

 

a Dossier: A cuatro años de la invasión anglo-estadounidense a Irak

“La invasión a Irak tenía sentido si luego se apuntaba contra Irán porque en definitiva se destruyó un poder que contenía al verdadero enemigo”

Por Maximiliano Borches (Desde Buenos Aires)A

 

Carlos Escudé, Dr. en Ciencia Política, no duda en afirmar que la invasión a  Irak hubiera tenido sentido si luego se hubiese avanzado hacia el principal enemigo: Irán. Polémico y categórico, asegura entre otras cosas que “el discurso pseudo –progresista occidental está llevando a esta civilización a su fin”.

 

¿Cuál es su balance a cuatro años de la invasión anglo-estadounidense a Irak?
Aquí hubo una concepción estratégica aberrantemente equivocada. Atacar Irak, invadirlo, ocuparlo, era un medio para un fin; y ese fin era seguir adelante hacia Irán. Pero ocuparlo con la idea de transformarlo en una democracia fue un disparate abismal. Supongo que cuando Israel apoyó la invasión, lo hizo suponiendo que los americanos iban a dar el siguiente paso porque indudablemente el enemigo más peligroso en la región es Irán y no Irak. Uno podría encontrar más excusas para entrar a Irak que para atacar directamente a Irán, pero el verdadero enemigo en la región es Irán. Por otro lado, el presidente Bush padre sabía muy bien lo que hacía cuando contuvo a Saddam Hussein. Lo expulsó de Kuwait, pero no destruyó la maquinaria del Estado iraquí, porque esta maquinaria era la única que contenía a Irán.  Ahora bien, con esta maquinaria destruida se tienen que quedar en Irak so pena de que si no se quedan, aparte de que habrá una descomunal guerra civil –aunque esto, en definitiva, es un problema de los iraquíes- Irán va a estar profundamente involucrada por su apoyo a los chiitas iraquíes y quizás también en forma directa, Arabia Saudita, que ya ha dado a entender que si Estados Unidos se retira, va a financiar a los sunnitas iraquíes. Esa sería su manera de contrarrestar la presencia iraní, que realmente les preocupa. Esto ya lo dijo de manera clara y contundente el embajador saudí en Washington: “Estados Unidos ingresó a Irak sin ser invitado, no debe retirarse sin ser invitado”. Simultáneamente, uno de los consultores más importantes de reino publicaba una nota en el  “Washington Post”, donde decía que si Estados Unidos se retira va a haber un gran caudal de fondos iraníes financiando la sublevación chiita. Es decir, esto es algo que se ha salido por completo de las manos a la administración republicana.
En estos momentos, un ataque a Irán no sé si es constitucionalmente posible por parte de Estados Unidos. Sólo lo sería si se supusiera que Irán es una amenaza concreta para las fuerzas armadas americanas en Irak.
Me parece que en general a Occidente le ha sucedido algo después de la Segunda Guerra Mundial  porque hasta esa guerra inclusive, la forma que tenía Occidente de librar sus guerras eran más claras. Por ejemplo, los bombardeos con bombas incendiarias de los aliados sobre Alemania, son algo impresionante. En Hamburgo y otras ciudades, fueron operativos, cuyo objetivo era la población civil en gran medida. Era una técnica cuidadosamente estudiada por la cual se generaban tormentas de fuego en las calles que avanzaban con mucha fuerza. Lo mismo sucedió en Japón. Antes de las explosiones atómicas, los americanos habían destruido el 89% de las 67 ciudades más importantes de Japón. Entonces, el mensaje que recibían era: “¡Atención!, si ustedes se revelan contra las fuerzas de ocupación sepan a que están expuestos”. Es decir, estaba claro que no iba a haber compasión con nadie, nadie. El mensaje de Occidente ahora es el opuesto: “Somos humanitarios, nuestras bombardeos son quirúrgicos porque entendemos sobre Derechos Humanos. A diferencia de los otros, si caen civiles son errores”. Este mensaje les esta diciendo a todos los hombres valientes que pueden resistirse a la ocupación, porque en principio sus familias están a salvo y esta es la mejor garantía que pueden tener para sublevarse a la ocupación. Si a esto le agregamos fundamentalismo islámico, vamos a tener suicidas por millones. Históricamente, Occcidente ha ganado sus guerras con tierra arrasada. Objetivamente, esa es la única manera de ganar las guerras y posguerras y además –curiosamente- es lo que manda el Pentateuco, es lo que manda la Biblia, la Torah. La receta bíblica es muy sencilla, la gente no sabe lo que dice la Biblia, sus primeros cinco libros con un catálogo sobre el genocidio.
Usted plantea que Occidente detenta algo así como un pseudo-progresismo humanista, ¿cuál sería la relación de este discurso con las miles de víctimas civiles ocasionadas por los bombardeos occidentales?
Nunca fue el resultado de una política militar de estilo utilizado contra Alemania y Japón. Es decir, la bajas de civiles son masivas pero en nada comparada con las de Alemania y Japón. Hoy en Irak no es objetivo atacar a la población civil. Cuando se bombardeó Hamburgo, fue un objetivo la población civil para poder quebrar al Estado nazi.
Ese es un punto de vista. Sin embargo se sabe que cayeron más toneladas de bombas durante la primera semana de la invasión a Irak que en toda la Segunda Guerra Mundial, con objetivos que también apuntaron a la población civil.
No, no, no. Cayó esa cantidad espeluznante de bombas, pero en ningún caso los bombardeos tuvieron el objetivo de arrasar ciudades enteras como sucedió durante la Segunda Guerra Mundial. La cantidad de bombas utilizadas durante la guerra en Irak fue colosal, es lógico, occidente es hoy mucho más rico de lo que era en los años 40. Pero estas bombas de hoy son más precisas y en Occidente ha cundido una ideología “humanitaria” vinculada a un montón de otros fenómenos culturales. El número de bajas producidas por esa cantidad de bombas arrojadas sobre Irak es bien diferente a lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial. Por otra parte, el cálculo de bombas utilizadas en Irak y en la Segunda Guerra es mentiroso, lo que hay que calcular es la cantidad de muertos que estas bombas provocaron y allí sí que la diferencia es colosal. Esta es la postura que adoptan hoy estos pseudo-progres, que van a conducir a la derrota  definitiva de esta civilización. Se busca la estadística que distorsiona la realidad, una estadística que corre por los números de bombas y no por los miles de muertos. Si el efecto de las bombas utilizadas en Irak hubiera sido comparado con las utilizadas en la guerra mundial, no habría resistencia hoy en Irak.
¿Realmente considera que una derrota estadounidense en Irak, es el comienzo de una derrota de Occidente?
Digamos, ¿qué significa una derrota de Occidente en Irak?, ¿qué significa si Estados Unidos se va?, bueno, que Irán se convierte en la gran potencia regional sin ningún país capaz de competir con esta teocracia que todavía –sin bombas atómicas- chantajea a Occidente diciendo que tienen un ejército de 40.000 suicidas infiltrados en Europa y Estados Unidos. Evidentemente, si se produce ese desastre –que Irán pase a ser la potencia hegemónica del Medio Oriente- probablemente Israel sea abandonada por Estados Unidos. Estados Unidos no está al servicio de Israel. Esta alianza va a durar mientras la Casa Blanca considere que es bueno para sus intereses, pero en caso de generarse una paridad nuclear entre Irán e Israel, la presencia de Irak para Irán va a ser más importante y a partir de ese momento Medio Oriente pasa a ser para Occidente y Estados Unidos, el escenario de una futura guerra total entre dos potencias nucleares. Por eso pienso que lo que debería hacer Israel es atacar Irán mientras este Bush.
¿Por qué entonces Estados Unidos invadió Irak y no Irán?
Porque tuvo la excusa de las armas de destrucción masivas.

Excusa falsa por otra parte

Sí, si, falsa hasta cierto punto, porque Irak había utilizado armas químicas, así que en el pasado había tenido cierto tipo de esas armas, además en el pasado se había lanzado a anexar un país del Golfo Pérsico y si hubiera tenido éxito hubieran avanzado, probablemente hacia Arabia Saudita. Entonces existía un conjunto de motivos por los cuales era más fácil “vender” una guerra contra Irak, que contra Irán. Ahora, esta invasión tenía sentido si luego se apuntaba contra Irán, en definitiva, lo que se hizo es destruir un poder que contenía al verdadero enemigo. Se equivocaron, y parte de esa equivocación tiene que ver con delirios cuasi-místicos, de que la misión histórica de Estados Unidos es democratizar.
Sin embargo, cuando Estados Unidos habla de “democratizar”, más que delirio místico es una excusa...
No, no.

No cree que es una excusa

No es que no crea que es una excusa, es más complejo; es una especie de excusa con delirio cuasi-místico. Es una mística secular, ¿no? En Estados Unidos desde el Siglo XIX, existe un consenso absoluto respecto del hecho de que el único gobierno posible para Estados Unidos es la democracia liberal, representativa. Además existe una gran división entre los que podríamos llamar pragmáticos, que creen que la democracia representativa es el gobierno de Estados Unidos, pero no es misión de ellos convertir al resto del mundo en su sistema de gobierno, y los –denominémoslos- “cruzados” o “imperialistas morales”, que creen que la misión de los americanos en la historia es “democratiza al mundo”. De ahí proviene el concepto de excepcionalismo norteamericano, que es central en toda su ideología. Todos los gobiernos americanos varían según la presencia que tienen de “pragmáticos” y de “imperialistas morales”.
Para finalizar Doctor Escudé, ¿a qué política responde el último despliegue naval estadounidense ante las costas iraníes, como así también los refuerzos  de ese país en la estratégica isla Diego García, ubicada a la entrada, casi, del Golfo Pérsico?
Lo primero que voy a decir es: ojalá usen esa fuerza militar. Por otro lado, están enviando una señal demostrando que todas las opciones están abiertas y eso es un juego de póker. Así que ojalá usen la fuerza que tienen. Pero soy escéptico, no descarto que usen la fuerza militar contra Irán, pero me parece que están muy trabados constitucionalmente. Lo que sí podría pasar es que el ataque lo inicie Israel. Hay que tener en cuenta que Irán es enemigo de Occidente, pero primero y principalmente, es enemigo y amenaza de esa frontera de Occidente que es Israel. Si Israel no hace nada, va a ser casi imposible que el resto haga algo. La iniciativa tiene que surgir de Israel, consensuada con Estados Unidos, claro, pero esto tiene que pasar este año, el que viene ya no. Sin Bush en el gobierno no se podrá hacer.

-RECUADRO-

Perfil del entrevistado

Carlos Escudé es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Yale y profesor de Relaciones Internacionales. Dirige el Centro de Estudios Internacionales y de Educación para la Globalización en la Universidad del CEMA (en Buenos Aires)

 

 

a Dossier: A cuatro años de la invasión anglo-estadounidense a Irak

Irak: Del sueño americano a la pesadilla  actual

Por Lic. Edwin Viera (Desde Buenos Aires)A

 

 

El 20 de marzo de 2003, se iniciaron los bombardeos de las tropas anglo-norteamericana sobre entraron en suelo iraquí, con el objetivo de destituir al tirano de Bagdad y destruir un supuesto arsenal de armas de destrucción masiva que podría caer en manos non santa.

Lo que en un principio parecía una tarea sencilla y rápida: primero, destronar a Saddam Hussein, y luego instaurar algún tipo de gobierno emparentado a la democracia representativa y republicana en el mítico suelo de las mil y una noches, que sirviera de ejemplo para los demás países de la región que viven bajo gobiernos autoritarios y en algunos casos vitalicios (Egipto, Siria, Arabia Saudita) terminó, hasta el momento, no siendo así.

Mil y una pesadillas en Irak

Precisamente, han pasado mas de mil días y mil noches, para que Irak se convirtiera para propios (los iraquíes de cualquier religión) y foráneos, desde las fuerzas militares hasta los periodistas en una verdadera pesadilla bélica, llegando al paroxismo de los múltiples atentados diarios que consumen ya no sólo las vidas humanas, sino también el esfuerzo y la esperanza de recomponer el orden interno y dar estabilidad institucional.
Irak siempre ha sido un jeroglífico de difícil resolución, primero por su historia contemporánea, país creado gracias al derrumbamiento del Imperio Otomano al final la Primera Guerra Mundial, cuyos límites geográficos fueron arbitrariamente definidos sin tomar en cuenta la diversidad étnica y religiosa que iba albergar el futuro Estado de Irak.
Un país cuya composición está compuesta, por un lado, por una mayoría chiíta que recién ahora ha llegado a las más altas esferas del poder, gracias a la intervención armada de los Estados Unidos y demás países aliados. Por otro lado, una minoría sunnita, la cual hasta el derrocamiento de Hussein, había usufructuado los beneficios del poder y por  los kurdos, quienes vivieron perseguidos, encarcelados y hasta masacrados por reclamar sueños de autonomía.
La miopía de la estrategia militar y política norteamericana, ha conllevado numerosos fracasos. El primero y el más notable, es la destrucción de Irak como un Estado- nación, ahora sólo hay al interior de Bagdad, dos zonas: una en donde reinaría un supuesto “orden”, aunque reciba diariamente ataques con morteros y mísiles y la otra, en donde es una zona “liberada” de cualquier fuerza militar, o de seguridad, es los más parecido a un capitulo del clásico libro Leviatán: “el hombre es lobo del hombre”.
También la errática estrategia político-militar encargada por la Administración Bush, ha sumergido a sus tropas en un infierno cotidiano. Desde el inicio hasta la fecha han perecido más de 3000 soldados norteamericanos, cifra que los Estados Unidos no enfrenta desde la guerra de Vietnam. Por otra parte, Irak  se mantiene ocupado e inmerso en un escenario de guerra de guerrillas, su infraestructura ha colapsado, y en donde se ha creado un “caldo de cultivo” para el entrenamiento de los yihadistas o terroristas de cuño islamista (llamese Al-Qaeda) cuyo principal beneficiario, es paradójicamente Irán, país que aspira a poseer armas nucleares, que viene desarrollando  una intensa carrera armamentista y cuya actual política exterior se esta acercando al límite de lo permitido y deseable para la comunidad internacional.
De mal en peor
Desde el 20 de marzo de 2003 hasta la fecha, los Estados Unidos han ido de mal en peor, en primer lugar, por el  inicio de actividades terrorista de la red Al-Qaeda, que dicho sea de paso, se han cobrado las vidas de miles de musulmanes (chiítas y también sunnitas) También porque la autoridad moral y el prestigio americano por su forma de gobierno y la defensa de sus valores cívicos, se han visto seriamente dañados por el horror de la cárcel de Abu Ghraib. Por si esto fuera poco, el año pasado, en febrero de 2006, un cruento atentado contra la mezquita Al- Askiri, en Samarra, lugar sagrado para los musulmanes chiítas, encendió la guerra civil entre sunnitas y chiítas. Hasta la fecha, los datos oficiales dan 34.500 civiles muertos durante  2006, por causa del conflicto. Las perspectivas para este año son más pesimistas y desalentadora.
Esta guerra civil intra-religiosa, lleva a su vez, la intromisión de otros actores estatales regionales. Para Arabia Saudita, Irak no debería estar bajo un gobierno chiíta que podría aliarse con Irán, para Siria, Irak es una posibilidad de quebrar el sueño americano de un sistema de gobierno democrático representativo, que amenaza los sueños hegemónicos y de perpetuidad del clan alawita en Damasco. Y por último, Irak es para Irán una doble alternativa. La mejor es tener un gobierno aliado de Irán (en donde ambas comunidades mayoritarias son chiítas) y para fortalecer la posición chiíta dentro del mundo musulmán. La peor alternativa, es un  Irak donde un estrepitoso aumento de la violencia al punto que arda aún más para dañar severamente a  las tropas foráneas y de ese modo provocar un escarmiento para la retirada de las fuerzas militares anglo-americana de la región, lo que dejaría esa zona bajo el poder y el influjo iraní. Quizás se este el motivo de la reunión que han tenido norteamericanos e iraníes, con el objetivo de buscar una solución al problema actual.
Conclusión
El gobierno de Bush no desea mostrar su debilidad actual  faltando menos de dos  años para finalizar su mandato, con la casi segura llegada de una futura Administración demócrata. El gobierno de Bush desea mostrarse enérgico y confiado de que saldrá victorioso del dilema iraquí, por eso le ha solicitado a su Congreso, la autorización para el envió de más tropas, dejando para la Administración futura el problema del retiro de tropas.

 

a Dossier: A cuatro años de la invasión anglo-estadounidense a Irak

Las relaciones irano-norteamericanas: La contingencia estratégical

Por Zidane Zeraoui (Desde Monterrey, México)A

 

A los 4 años de la invasión norteamericana a Irak, la situación regional ha evolucionado mostrando la complejidad de la estructura estratégica del Medio Oriente. Por una parte, a pesar de las constantes amenazas estadounidenses, con la reunión del 10 de marzo pasado en Bagdad entre los gobiernos norteamericano e iraquí y los países vecinos (Turquía, Siria, Kuwait, Irán, Egipto y Arabia Saudita), las relaciones entre Washington y Teherán parecen volver a encontrarse o por lo menos a reconocer su importancia para cualquier proceso de paz en la región.

A finales del año 2006, la Comisión del Senado norteamericano encabezada por James Baker, ex Secretario de Estado de George Bush padre, había recomendado el necesario acercamiento entre los Estados Unidos y los dos países centrales en el equilibrio geopolítico meso-oriental, Siria e Irán. A pesar de las primeras reticencias, la Casa Blanca finalmente accedió de manera indirecta a este encuentro.
En efecto, la decisión de Estados Unidos de convocar a una conferencia internacional de paz para el 10 de marzo, en Bagdad (aunque en la práctica, el anuncio fue realizado por el gobierno iraquí) muestra un cambio importante en la estrategia de la Casa Blanca, a pesar de las afirmaciones, en repetidas ocasiones, de la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, que su país no dialogaría ni con Siria, ni con Irán. Reiteradas voces tanto en Estados Unidos como en el extranjero habían invitado a Bush a negociar con los dos países claves para una pacificación de Irak, pero el presidente norteamericano se había resistido a aceptarlas. Con el anuncio oficial realizado por el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, Bush puede dialogar con Damasco y Teherán (países incluidos en el “eje del mal”), sin parecer ceder en sus posiciones en particular con Irán sobre la cuestión nuclear.
Irán dejó entrever que asistiría al encuentro si ello podía resultar beneficioso para Irak. "Haremos todo lo que sea posible para solucionar los problemas de Irak. Si eso interesa a Irak, participaremos en la reunión", según Alí Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
La presencia de Irán, Siria y Arabia Saudita son decisivas para llegar a un acuerdo viable. Siria respalda a la guerrilla sunnita con el tránsito de voluntarios a través de su frontera con Irak, mientras que Teherán tiene una fuerte influencia en la resistencia shiíta. Por su lado, Ryad  amenazó con intervenir financieramente al lado de la minoría sunnita, en caso de una salida precipitada norteamericana para evitar la hegemonía regional persa.
Relaciones conflictivas
Las relaciones entre Irán y los Estados Unidos han conocido una serie de encuentros y desencuentros a lo largo de las últimas décadas. Cuando el pueblo iraní eligió a un primer ministro nacionalista en 1953, el Dr. Mossadegh quien buscó consolidar la autonomía del Estado con la nacionalización de la Iranian National Oil Company (INOC), la Central de inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, provocó un golpe de Estado para eliminar al primer ministro y permitir el regreso del Sha de Irán que había huido unos días antes.
A partir de 1953 y hasta su caída, la monarquía persa se convirtió en el ‘gendarme’ del Golfo con su intervención en la guerrilla del Dhofar (Omán) y la ocupación de tres islas de los Emiratos Árabes en el estrecho de Ormuz en 1971 . Inclusive, la Casa Blanca apoyó de manera decisiva el programa nuclear del Sha, el cual sería retomado por el gobierno fundamentalista iraní hacia finales de los 90. La Revolución Blanca del Sha, lanzada en la década de los años sesenta, buscó convertir a Irán en una potencia occidental. Esta opción modernizadora provocaría el levantamiento del liderazgo religioso, encabezado por el entonces Ayatolá Jomeini, el ver su influencia política hacia las masas peligrar.
Con la toma de la embajada de los Estados Unidos en 1979 y el fracaso del intento de Carter de rescatar a los secuestrados, las relación entre los dos países se tornaron tensas e inclusive al borde de un enfrentamiento directo, una situación similar a la actual.
Tras el 11 de septiembre del 2001, el acercamiento entre Teherán y Washington parecía inevitable. Los principales grupos terroristas, en particular Al Qaida, son sunnitas y por ende violentamente anti shiítas, a uienes  consideran heréticos. Por otra parte, el gobierno Talibán en Afganistán, apoyado por Pakistán, era violentamente hostil a Irán.
La política norteamericana después del atentado tenía que favorecer a la revolución islámica por un lado con la eliminación del gobierno radical en Kabul y por el otro, con la caída de Saddam Hussein, dos actores opuestos a Irán.
En el caso afgano, Irán participó en la reunión (de los 18 países de la Coalición) en Bonn, Alemania, a finales de noviembre de 2001. El líder de la delegación iraní, Javad Zarif , logró convencer a Yunus Qanooni, delegado de la Alianza del Norte y principal negociador, de moderar sus reivindicaciones (como pretender tener 18 de los 24 nuevos ministerios) y aceptar el liderazgo del hombre de los Estados Unidos, desconocido en el país, Hamid Karzai. “Un mes después, Teherán añadió al apoyo político la fuerza financiera: en una conferencia de donadores en Tokio, Irán prometió US$ 500 millones (entonces, más del doble que los estadounidenses) para ayudar a reconstruir Afganistán” .
Lo que parecía una alianza inevitable por compartir los mismos intereses (la lucha contra el radicalismo sunnita y la eliminación de Saddam Hussein), terminó muy rápidamente en un nuevo enfrentamiento cuando el presidente George Bush en su mensaje sobre el estado de la Nación, el 20 de enero del 2002, nombró a los países del ‘Eje del mal’, incluyendo a Irán. Reagan había hecho lo mismo con su ‘Imperio del mal’.
El fracaso de la ofensiva israelí contra el Hizbolá en el verano de 2006 y el incremento de la violencia en Irak, colocaron a Irán en una mejor posición estratégica en el Medio Oriente. La guerra civil en Irak dejo solamente en 2006 más de 34000 muertos, con un saldo de 1646 para el mes de febrero de 2007 cuando solamente había sido de 548 el año anterior, además de la emigración de más de dos millones de personas a otras zonas del país o al extranjero. La espiral de violencia se desató a partir del 22 de febrero de 2006 cuando un atentado destruyó el mausoleo shiíta en la ciudad sunnita de Samarra, al norte de Bagdad.
Frente a este panorama, la reunión del 10 de marzo pasado era necesaria para una solución multilateral al conflicto, en particular con la inclusión de Irán, eje central del equilibrio en el Medio Oriente.
Las relaciones norteamericano-iraníes no podrán sin embargo, retomar un curso normal. El tema nuclear es un elemento conflictivo en el debate entre Washington y Teherán, sobre todo por la negación del gobierno persa a ceder “su derecho” a la adquisición de la tecnología atómica.
Sin embargo, el principal obstáculo es de orden psicológico: la presencia de dos líderes con poco discernimiento diplomático: George Bush y Ahmadinejad. El primero terminará en menos de dos años su segundo mandato en la Casa Blanca y ni siquiera el Partido Republicano tiene la posibilidad de conservar el control del poder en Washington. El segundo que empezó su periodo en el 2005, podría ser removido si se convierte en un obstáculo para el líder supremo de la revolución iraní, Jamenei, quien busca normalizar las relaciones políticas de su país con la primera potencia mundial.

Notas:
Profesor-investigador del Departamento de Relaciones Internacionales del ITESM, México y autor de varios libros sobre política internacional.
2 Las tres islas ocupadas son la Gran y la Pequeña Tumb y Abu Musa, precisamente al momento del acceso a la independencia de los Emiratos Árabes Unidos con la salida de Gran Bretaña de la región.
3 Un error muy frecuente es hablar del ‘Ayatolá’ Jomeini después de la Revolución de 1979. Jomeini era Ayatolá, hasta 1979, pero con la constitución promulgada en este mismo año, fue designado ‘Imam’, la máxima figura dentro de la jerarquía shiíta, lo que lo hacía infalible a los ojos de sus seguidores.
4 Cfr. S/a. “Rumores de guerra” en Newsweek en español, 19 de febrero de 2007.
5 Idem.

 

 

 

a Dossier: A cuatro años de la invasión anglo-estadounidense a Irak

La guerra de Bush

Por Ingrid E. Hecker-Perry (Desde Nueva York)A

A 4 años de la guerra fabricada por las mentiras de George W. Bush, el panorama es desolador. En el programa  televisivo del conductor Larry King, ‘LARRY KING LIVE’ (del que se dice es el judío de mayor influencia en la opinión pública de los  Estados Unidos) el día 27 de Febrero último, Nancy Pelosi la primera mujer en la historia de este país elegida como líder de la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano, dijo que la guerra en Irak era algo grotesco.

En dicho programa, afirmó que las tres condiciones que hubiesen definido una aceptación del pueblo estadounidense de este conflicto como un éxito relativo, no existen; más aún, el prestigio internacional del país se ha visto comprometido seria y trágicamente. 
            Según Pelosi, estas condiciones serían las siguientes:
1) Que la seguridad del pueblo se haya incrementado y asegurado.
2) Que la guerra en contra del terrorismo haya dado resultados concretos y las fuerzas armadas hayan resultado fortalecidas.
3) Que la zona en cuestión, se haya estabilizado y la población allí también se sienta segura.
El desencanto, la frustración y el número interminable de soldados caídos en Afganistán e Irak; el incalculable costo social, económico, político y emocional que la ineficiencia y el engaño de la administracion Bush le ha costado a este pueblo, le otorgaron al partido demócrata la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso el fin de año recién pasado con un mandato indiscutible: la guerra en Irak debe terminarse, las tropas (admiradas y queridas) deben regresar a casa.
Irak vive una guerra civil cruenta e implacable que la administracion Bush negó porfiadamente desde un comienzo. Hace unos meses, los comandantes norteamericanos estimaban que podrían comenzar a enviar a las tropas de regreso; a la luz de los planes de la administración Bush, eso ya es una quimera. El asesinato diario de shiitas y sunitas en una guerra fraticida (algunos sostienen que financiada secretamente por Irán)  implica para Irak un desangramiento terrible que le significará a Estados Unidos, quiéralo o no,  mantener sus tropas en la región por muchos años más; los generales norteamericanos, sostienen que será más de una década.
Por otro lado, la administración Bush se felicitó hasta el cansancio por el “triunfo” obtenido en Afganistán; lo mismo hizo Tony Blair de Gran Bretaña. Pero los porfiados hechos, indican lo contrario. El Taliban se ha levantado nuevamente negándose tozudamente a desaparecer. Ha reaparecido con más fuerza que nunca y con el beneplácito (aunque negado) del régimen de Pakistán. 
La intervención, ocupación y militarización de zonas del mundo que necesitan una comprensión y aproximación política - diplomática han convertido a todo el Medio Oriente en una sangrienta y desestabilizada zona de guerra.
La decisión de Bush de escalar la guerra con el envío de más tropas a la región, está fuera de toda comprensión y aceptación del pueblo de los Estados Unidos y también de sus aliados. ¿Por qué en el momento en que miles de tropas adicionales están siendo enviadas a Irak en contra del mandato de la opinión pública, las tropas británicas planean retirarse?
El anuncio hecho por el gobierno británico ha confirmado las dudas que acá se tuvo desde el comienzo acerca de esta guerra fabricada por la administración Bush al invadir Irak primero y ahora al incrementar el número de soldados de los Estados Unidos en ese país: la guerra es un error macabro y obsceno, una inmoralidad cometida e impulsada por una administracion que no reconoce errores. El oscuro poder detrás del trono, el Richelieu estadounidense, el vicepresidente Dick Cheney sigue mal aconsejando a su acólito. La agenda triunfalista al mejor estilo cow-boy de Bush mal analizó la realidad histórica, religiosa, social, política y militar de la región. 
Nancy Pelosi ha hecho un llamado enfático a sus colegas congresales, a votar en contra de la escalada y negarle a Bush “… más cheques en blanco para sus apetitos militaristas”. En Washington, DC se debatió por 3 días una resolución bi partidista expresando apoyo incondicional a las tropas combatientes y un rechazo absoluto a la escalad”..
Algunas afirmaciones de la líder de la Cámara de Representantes fueron: “… en algunas semanas, entraremos al quinto año de la guerra en Irak, que ha causado miles de muertes, cientos de miles de heridos, con un costo de cientos de billones de dólares, y lesionando el prestigio de los Estados Unidos en la comunidad internacional. El final no se ve cercano”.
“El pueblo norteamericano exige un curso de acción diferente.  El último 10 de Enero, el presidente Bush propuso enviar más de 20.000 tropas de combate adicionales a Irak…
Esta semana, discutiremos y votaremos acerca de ello. Al hacerlo es indiscutible que rendimos un reconocimiento absoluto al rol que nuestros hombres y mujeres han tenido en terreno. Pero debemos dirimir, si la propuesta del presidente, le ha dado más seguridad a nuestro país, si acaso ha hecho a nuestras fuerzas armadas más fuertes y a la región más estable”.  
“… Deberemos considerar si la escalada propuesta va a disminuir la violencia en Irak y acaso servirá para traer nuestras tropas a casa”.
“Nuestra experiencia en Irak ha probado que cuatro incrementos anteriores solamente sirvieron para elevar los niveles de violencia. Nuestras Fuerzas Armadas han hecho todo lo que se les ha pedido, y lo han hecho de manera excelente. Pero para tener una medida de éxito, se deben realizar esfuerzos diplomáticos y políticos. En Irak y en los países vecinos. Nada de esto se ha hecho de manera eficiente o efectiva. Tampoco por establecer conversaciones entre las distintas visiones sectarias de Irak”.
“Por otro lado, el gobierno de Irak ha fracasado (o se ha negado) en cumplir con su promesa de incluir a todos los sectores de la sociedad iraquí en su vida cívica hecha el año último cuando se aprobara y adoptara la nueva Constitución.”
Y continuó:    “… como resultado, hoy día nos enfrentamos a una nula participación política; divisiones sectarias cada vez más fundamentalistas; asesinatos étnicos en distintos barrios de Bagdad que aterrorizan a la población entera; y olas de miles de refugiados que acentúan el drama de los países vecinos.”
Un error grotesco que no ha le ha dado seguridad a nadie. Es más, la decisión inicial de Bush de invadir Irak, le negó los recursos y la atención necesaria a la guerra en contra del terrorismo que, francamente, debió concentrarse en la búsqueda de Osama bin Laden.
La sensación generalizada en el país, es que habría existido más seguridad si se hubiesen focalizado las acciones en al-Qaeda en vez de desviar recursos cruciales de la guerra anti terrorista en Afganistán por una guerra fabricada y mentirosa en Irak.
¿Cuales son las perspectivas?: pobres y preocupantes.    

  1. Irak asolado por una guerra civil.
  2. Bagdad es una zona de guerras sectarias y asesinatos étnicos/religiosos.
  3. La zona entera se desestabiliza cada día con más peligro para el resto del mundo y en especial para Israel.
  4. Irán y Siria aparecen financiando la guerra insurgente aunque sin reconocerlo.
  5. Los apetitos nucleares de Irán, no disminuyen ante la exigencia mundial. Estados Unidos, le sirve de excusa.
  6. Los números oficiales de los caídos por el lado de Estados Unidos, son obscenos e inaceptables. ¡Qué decir de los miles de civiles iraquíes, víctimas inocentes de todo este espanto! 
  7. Irak se ha convertido en un laboratorio para el terrorismo mundial. Al Qeada se prepara en Afganistán apoyando al Taliban nuevamente y en Irak, apoyando la insurgencia suni.
  8. Bush escala la guerra, ignorando todo lo analizado/aconsejado por los militares y lo exigido por el pueblo de Estados Unidos. Los votos en el Congreso, son solamente simbólicos, a menos que ambas cámaras decidan controlar el gasto militar de Bush como lo ha sostenido Pelosi. Esto ubica a los demócratas y republicanos disidentes en una situacion compleja.
  9. El historial de esta presidencia no augura un término cercano, ni tampoco político/diplomático del conflicto, más bien la repetición de muchos de los errores que se cometieron en Viet Nam, incluso el buscar consejo en la persona del fatídico Henry Kissinger quien al constatar el desastre, se ha alejado convenientemente de sus contactos con la Casa Blanca.
  10. No nos queda más que apretar los dientes, esperando la llegada de un nuevo (a) presidente (a) que tenga la claridad moral, política y militar para detener esta farra de vidas, de tejido social y político en ambos países, de dólares, y que sepa reconstruir el prestigio de los Estados Unidos en la comunidad internacional.

Bush no lo hará porque estima y cree que su ‘legado histórico’ será lo que él llama “el triunfo en Irak en la guerra en contra del terrorismo”.  La evaluación de inteligencia (¡!) que se hizo al comienzo, se basó en falsedades; se sigue actuando sobre la misma base, desconociendo la realidad del pueblo de los Estados Unidos, de sus Fuerzas Armadas y de la capacidad de respuesta y reconstrucción que tienen (o dicen tener) los iraquíes. No hay caso que la presidencia iraquí responda a las exigencias del momento; ¿tal vez por su simpatía y cercanía con Irán? Lo cierto es que los shiitas tienen ahora una mayoría abrumadora que no quieren abandonar. Para culminar con todo el desastre, hace dos días atrás se informó a la opinión publica de este país (aunque no con la cobertura que debiera haber tenido) que billones de dólares enviados para el proceso de reconstrucción de Irak, terminaron en las manos de los terroristas. ¿Cómo? Nadie ha sabido (¿querido?) explicarlo, pero ha puesto a Brenner (ex encargado del gobierno norteamericano en Irak) en tela de juicio, así como también, a toda la iniciativa que se suponía iba a ayudar al pueblo iraquí.  Bush no tiene remedio ni salida.

 

 



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